Conclusiones tras la Semana 17 de la NFLEs difícil enfocarse en algo tan ordinario como el deporte cuando se vivió una tragedia en el emparrillado. El que parecía el mejor partido Monday Night en años resultó en la conmoción por el sorpresivo desvanecimiento de Damar Hamlin, jugador de los Bills apenas en su segundo año en la liga. Al momento de escribir esto, Hamlin batalla por su vida en un hospital de Cincinnati, y este juego se ha pospuesto hasta nuevo aviso, la decisión más acertada hasta ahora. Lo último confirmado por la NFL es que la última jornada de acción, este sábado y domingo, sigue en pie, y todavía faltan tres boletos por definir rumbo a la postemporada.
Desde aquí deseamos una pronta recuperación a Damar Hamlin, ahora enfoquémonos en lo menos importante, lo que nos dejó la penúltima semana en la NFL.
No me asustan las leyendas
Tampa Bay, campeón divisional desde el domingo pasado, y Green Bay, con boleto a “playoffs” si consiguen vencer a Detroit en casa, han tenido un resurgimiento impresionante. Los Bucs estaban 3-5 con la racha más negativa en la carrera de Brady, hoy ya llegaron a 8-8, asegurando el título de la peor división de la liga, y recibirán el primer duelo de postemporada en la bahía.
Si bien Brady jugó, de lejos, su mejor partido del año ante las Panteras, con 432 yardas y 3 anotaciones, esa es hasta ahora la excepción y no la regla. Mike Evans por fin apareció tras meses sin un “touchdown”, pero Tampa tiene los mismos problemas: no logran correr el ovoide, las llamadas a la ofensiva son cuestionables, y siguen con algunas bajas (aunque podrían recuperar al guardia Ryan Jensen). Tienen talento y al mejor mariscal de la historia, pero sus límites son visibles y se ven lejísimos de los equipos top de la conferencia. Muy posiblemente Brady juegue en otra ciudad el próximo año (Vegas, Miami, San Francisco), y la razón es que los Bucs no están para más.
Los empacadores, por su lado, iban 4-8 y la campaña estaba casi perdida. 4 victorias después y están a un solo triunfo de la tierra prometida. Pero la gran duda es… ¿para qué? Muy probablemente, en el mejor escenario, visiten a su verdugo de siempre: San Francisco. Rodgers ha enfrentado 4 veces a los 49ers en postemporada, y ha perdido todas. Si bien han encontrado una identidad más por tierra que por aire, la conexión del número 12 con los jóvenes ha mejorado, y la defensiva por fin apareció (limitando al mejor receptor de la liga, Jefferson, a una recepción), a menos que este equipo llegue al Super Bowl, todo habrá sido para nada, una oportunidad desperdiciada de ver si Jordan Love es el futuro o no.
Todos andan perdiendo la cabeza por Rodgers y Brady y lo que puedan hacer en “playoffs”, pero a mí, hasta ahora, no me han impresionado nada.
¿Mr. Relevante?
Brock Purdy, alias Mr. Irrelevante por ser el último elegido en el Draft, tuvo que aparecer como la tercera opción bajo centro tras las lesiones de los dos mariscales de San Francisco, Trey Lance y Jimmy Garoppolo. Al principio, el equipo no perdió ritmo, ya que no le pedía mucho al novato. Pero cuando la mejor defensiva de la liga brilló por su ausencia, y necesitaron que Purdy se convirtiera de administrador a ganador de partidos, lo hizo. El domingo en Las Vegas, en un duelo crucial para los 49ers (y la combinación de uniformes más bonita de la liga, en mi opinión) que siguen soñando con el sembrado número 1, Purdy cobró más relevancia que nunca, llevando a su equipo a un triunfo sufrido en tiempo extra, donde necesitaron cada uno de los 37 puntos que consiguió.
Pese a algunos pases malos, lógicos para alguien de primer año, Brock demostró además que el equipo más talentoso de la liga (y con altas expectativas este año), que normalmente no le pide que haga mucho para ganar partidos, puede confiar en él si la situación lo requiere. Más preciso que Lance y más móvil que Jimmy G, tal vez Purdy era la última pieza que necesita Kyle Shanahan para levantar el trofeo Lombardi que tanto extrañan en la bahía al norte de California.
¡Hasta la próxima!












