Desde la Tribuna

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Conclusiones de la final de la ChampionsEl Manchester City ha levantando su primera Orejona. ¿Qué nos dejó la final en Estambul?

El plan “nerazzurri”

Si contrastamos cómo quería Simone Inzaghi que se jugara el partido contra lo que Guardiola quería, podemos concluir que el encuentro se jugó casi exactamente como el DT del Inter lo planeó. Los Citizens casi no tuvieron espacios ni chances en la primera hora de partido, y fueron los italianos quienes estuvieron más cerca de anotar.

Es extraño porque normalmente entre estos dos equipos, con tal diferencia de talento y de entrenadores, debería ser una goleada en casi cualquier otra instancia. Pero el City necesitó exorcizar sus demonios, dejar atrás todas aquellas ocasiones donde les rompieron el corazón y se quedaron en la orilla, y sin ser su versión más brillante ni más dominante, pudieron ganar el partido más importante de su historia.

El Inter lo hizo casi todo perfecto. El gol de Rodri fue casi un accidente, y ellos tuvieron tres ocasiones claras: una desperdiciada por Lautaro, y un par que Lukaku dejó ir increíblemente, pero terminaron cayendo con la cara en alto, haciendo sufrir a un equipo que en el papel era muy superior.

La mala para ellos es que esta temporada difícilmente se repetirá. No están ni entre los ocho máximos candidatos el otro año, y en el futuro se recordará este año como el que llegaron a una final contra todo pronóstico, pero a la cual tardarán en regresar.

El héroe celeste

Pese a que Rodri fue nombrado el jugador del torneo y anotó el gol clave, la realidad es que no estaba jugando bien la final. De Bruyne otra vez salió lastimado en una final, de Gundogan, Grealish, Foden y compañía muy poco, y Haaland estuvo totalmente desaparecido.

La verdadera clave del triunfo fue Ederson. Al igual que Courtois el año pasado, el equipo campeón lo consiguió gracias a que su arquero tuvo una actuación magnífica y dejó su portería en cero.

El protagonista

No fue ningún jugador, sino el ya indiscutible mejor DT de la historia de este deporte. Sus 35 títulos, tres Champions, dos tripletes (único en la historia) en solo 14 años de trayectoria.

Es curioso, pero esta temporada le dio al jugador y al entrenador más grande de este deporte lo que sus críticos tanto pedían: la Copa del Mundo a Messi, la Champions fuera del Barcelona a Guardiola.

“Ya está”, dijo un Pep visiblemente exhausto tras el título. Su contrato acaba en un par de años y seguramente se tomará un merecido descanso. ¿Qué le queda? ¿Qué le pedirán ahora?

El lugar en la historia

Desafortunadamente, si de por sí no era una final que llamaba mucho la atención ni eran dos de las más grandes aficiones, lo que sucedió en la cancha tampoco pasará mucho a la historia. Salvo los minutos finales realmente habrá poco que recordar del triunfo del City, y de hecho ya lleva rato que las finales de Champions son algo deslucidas (cuatro 1-0 seguidos, y si le sumamos el 2-0 del Liverpool al Tottenham en 2019 que fue aún peor, van cinco finales al hilo sin muchas emociones).

¿Y Haaland?

No sé si este juego acerca o aleja al noruego del Balón de Oro. Si bien tuvo una temporada magnífica donde acabó como goleador de Champions y la Premier (con récord), hay que decir que en los cuatro juegos más importantes del año brilló por su ausencia: la final de la FA Cup ante el Man Utd. las semis ante el Madrid y el sábado ante el Inter.

No es como que a Messi le haga falta otro Balón de Oro, pero sí tiene méritos por lo que hizo en Qatar más el par de trofeos que ganó en París. El premio está totalmente en el aire, y dudo que otro jugador fuera de ellos dos tenga chances.

Lo peor

El triunfo de los petroeuros, que por fin pudieron comprar una Orejona. Esos nuevos ricos como el City, PSG y ahora el Newcastle dominará el futuro del Futbol.

Lo mejor

El reencuentro de Oasis. Los hermanos Gallagher, fans del City, dijeron que se reunirían si su equipo era campeón de Europa. ¡Ojalá!

¡Hasta la próxima!

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