Lo que le pedimos a Jaime LozanoHace unos meses hicimos este mismo ejercicio, pero con Diego Cocca. Aunque solo sea por unas semanas, hay mucho que pedirle a Lozano, el nuevo DT interino de la selección mexicana, por lo menos, para la Copa Oro.
Que tenga paciencia
Eso se lo diremos a cualquier persona que llegue al mando del Tri hoy en día. Los medios, la afición, y ahora también los directivos tienen mecha corta y cualquier mal paso se agranda. A Cocca lo querían correr cuando seguía invicto, y ahora con tal lucha de poder (“La Bomba”, Televisa, Chivas y algunos más contra Orlegi, Azteca y Caliente), no duden que Jimmy estará bajo la lupa todo el tiempo.
Lo bueno para él es que solo es un interino, por lo que tiene poco que perder. Llegando solo cinco días antes del inicio de la Copa Oro, en el mejor escenario se terminará quedando, y en el peor le servirá como vitrina para seguir como auxiliar o para algún equipo de la Liga Mx (más importante que el Querétaro o el Necaxa).
Que no tenga miedo de experimentar
Precisamente porque es un torneo que no importa mucho ganar, puede darse el lujo de probar cosas nuevas. Tanto con Martino como con Cocca a México le costaba un mundo generar peligro, y no recuerdo la última vez que metimos tres goles en un partido. Más allá de los nombres, lo importante es que México juegue bien por primera vez en mucho tiempo, y no priorice el resultado cuando a muy pocos les importará.
No tendrá rivales de mucho peso: Honduras, Haití y Catar es el grupo (en ese orden), con las selecciones B de Estados Unidos y Canadá, más los “concacafkianos” de siempre como principales contrincantes.
Además, casi todos los convocados del Tri son bien conocidos por Lozano, a quienes dirigió en Tokio 2020 y con quienes consiguió el bronce (Ochoa, Johann, Montes, Gallardo, Romo, Charly, Córdova, Henry, Antuna y Alvarado). Puede modificar lo necesario para crear una Selección vistosa, y eso le dará puntos en su proyecto de quedarse en el Tri. Ya había dicho que no pretende ganar 1-0, y que buscará un México más ofensivo, por lo cual podemos esperar algo bueno.
Que confíe en los jóvenes
Va de la mano con lo anterior, pero como precisamente es un torneo sin mucho valor, puede también darle la confianza a algunos novatos. ¿Por qué no confiar en que Johann, Araujo, Chávez o Santi se ganen la titularidad y sean la próxima base de la selección? Si bien Ochoa es el mejor arquero hoy, no estaría mal probar a Malagón en algún partido.
Mucha gente pide a gritos un cambio generacional, pero esa misma gente exige resultados, y no se pueden las dos al mismo tiempo. A menos que sea una catástrofe, o que volvamos a perder con Estados Unidos, no importarán mucho los resultados de la Copa Oro. Lozano, siendo un DT joven, y con toda la experiencia como jugador de la selección, puede darle ese voto de confianza a la nueva generación.
Que se gane a la afición
Sé que es mucho pedir, pero es lo más importante. Ya lo está haciendo poco a poco con su sencillez, su carisma y su forma de hablar, además de tener a cuestas sus años en la liga y la selección mexicana más una medalla de bronce que no es poca cosa.
Los medios televisivos estarán desde un principio en su favor o en contra. Pueden esperar que en TV Azteca le pegarán hasta por qué corbata usó, mientras que en Televisa seguramente lo arroparán de más.
Lo importante es el fanático, el mismo que abandonó a este equipo contra Panamá, y a quienes más le deben en estos últimos años. Con victorias, con el título, pero más importante con una forma vistosa de jugar, conectando con la afición y probando que es algo distinto a los entrenadores argentinos recientes, no tengo muchas dudas de que puede lograrlo, y que muchos nos terminaremos subiendo al “LamborJimmy”.
Mañana domingo inicia la Copa Oro en Houston, y esperamos una selección que, por primera vez en muchos años, nos haga vibrar.
¡Hasta la próxima!
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