Desde la Tribuna

Desde la Tribuna

Un gran primer pasoEl inicio de la era Jaime Lozano no pudo ser mejor. La goleada sobre Honduras deja un gran sabor de boca, pero también mucho que analizar.

Las cosas como son

Hay mucho positivo sobre el partido del domingo, pero hay que poner las cosas en contexto. No éramos la peor selección del mundo con Cocca, ni estamos para campeones del mundo ahora. El triunfo es un gran primer paso, pero es solo uno al fin y al cabo en un largo camino a una reconstrucción tanto del equipo como de la relación entre esta y la afición.

Honduras, también hay que decirlo, está lejos de su mejor momento, y las pocas estrellas que tiene ahora (Quioto, Lozano, Palma, por ejemplo) no fueron convocadas porque están en un proceso fuerte de remodelación. Lejos quedaron esas selecciones catrachas que nos hacían la vida imposible, y hoy están en una fuerte crisis tras ser últimos del octagonal rumbo al mundial.

No opusieron mucha resistencia, dieron muchos espacios y sus únicas dos de peligro vinieron cuando ya eran goleados. No podemos esperar encontrarnos siempre con un rival tan débil, ni tampoco compararlo con el actual Estados Unidos.

Lo positivo

Habiendo dicho eso, el juego fue mejor de lo que esperaba, y ya era optimista. Lozano hizo lo básico bien, regresando al 4-3-3 que él y los jugadores conocen bien (tras el desastre de la línea de cinco), confiando en Edson como central interino y teniendo como base a los del bronce olímpico.

México generó, a diferencia de los últimos años, constante peligro en la portería rival, y el 4-0 incluso se quedó corto. El Tri no anotaba cuatro en un encuentro oficial desde el 2019 (a Bermudas), y por fin vimos a un equipo exitoso a la ofensiva, con todo y los puntos negativos (que diremos adelante).

Luis Romo dio tal vez su mejor actuación desde… Tokio 2020, precisamente bajo el mando de Jimmy Lozano. Chávez y Orbelín anotaron y estuvieron bien en general, aunque algo imprecisos. La defensa casi no fue exigida pero estuvo muy bien, en especial Jorge Sánchez en comparación con 10 días atrás.

Lo que falta por mejorar

Eso sí, no fue un partido perfecto. Además de corregir la definición, aún preocupa que el centro delantero, llámese Henry, Santi, Roberto o Raúl, no ha sido factor. Con todo y las mil llegadas al área, Henry Martín no tuvo una clara frente al arquero, casi siempre recibiendo de espalda y dándosela a alguien más (así cayó el tercero).

Santi fue un poco más peligroso, pero se nota que tiene mucha presión por cargar como el 9 del futuro cuando falla un par de ocasiones que en el Feyenoord metía cada domingo sin excepción.

Pero el punto malo del equipo sigue siendo Uriel Antuna, muy erróneo y desencajado de los demás. La cuestión, desafortunadamente, es que no hay nadie que pueda ocupar esa posición. Los que están arriba de él, como “Chucky”, “Tecatito” o Alexis están lesionados, y los otros hombres de ataque, como Alvarado, Láinez u Ozziel, juegan por la otra banda o en otra posición. ¿Mi propuesta que nadie pidió? Jugar con Orbelín como 10, más natural para él, y poner a ambos delanteros, que aunque esté fuera de moda, valdría la pena para que tanto Santi como Henry agarren confianza.

Lo mejor de todo

Qué lejos quedó aquel vacío en el México-Panamá una semana antes. De la peor entrada en la historia al lleno absoluto en solo siete días. La gente en Houston apoyó, cantó y hasta coreó el “Ole”. Esa es una clara muestra de la afición mexicana, a veces injusta, pero a la que, a diferencia de lo que digan en el país de Nuevo León, realmente le importa su selección.

¿Qué cambió? La ilusión. Absolutamente a nadie le emocionaba la Copa Oro con Cocca, pero ahora, aunque sea solo interino, Jaime Lozano ha significado un borrón y cuenta nueva. La afición se ilusiona, y responde tanto en la entrada como en el “rating”.

Es apenas un pequeño paso, y veremos qué sucede ante Haití y Catar esta semana, pero al menos es el inicio correcto de la era Jaime Lozano.

¡Hasta la próxima!

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