Desde la Tribuna

Desde la Tribuna

Un tanque de oxígenoMéxico es campeón de la Copa Oro, y hay que tomarlo como lo que es: un triunfo necesario para calmar los ánimos y disminuir la presión, pero un triunfo al fin y al cabo.

Los dos extremos

Aquí dijimos que ganar este torneo no era para ir al Ángel o a la Diana. Pues no sé en Tuxtla, pero en CDMX sí se reunieron centenas de personas a festejar. ¿Exagerado? Tal vez, pero hay que considerar que estábamos urgidos de un triunfo tras los dos fracasos en 2021, la humillación gringa el mes pasado, y sobre todo el no pasar de ronda en el mundial. Romper la malaria era una necesidad, y qué bueno que se logró, sobre todo porque no me quiero imaginar el nivel de toxicidad si no.

Pero es que hay gente que ni con un título está contenta. Somos campeones, ganando cinco de seis juegos, goleando en dos de ellos, y el único que perdimos fue un accidente que no tuvo consecuencias, todo con un DT que llegó cinco días antes y con un grupo que estaba en la lona.

Sin embargo, algunos en redes seguían molestos y tirando su veneno porque es lo que más vende. Faitelson, José Ramón, Salinas Pliego y en especial Javier Alarcón, quien dijo que a Panamá le ganábamos siempre hace diez años y por varios (hace diez años nos ganaron dos veces en la Copa Oro, eliminándonos en semis), o John Sutcliffe, de ESPN, quien dijo “pienso que nuestro nivel anda muy, pero muy mal”, al mismo tiempo que levantábamos el trofeo.

¿Qué es lo que quieren? ¿Cuál fue la última vez que un equipo, cualquiera, ganó un torneo, cualquiera, ganando y goleando en cada partido? ¿Brasil en 1970? Ni cuando somos campeones estamos contentos, ¿quién nos entiende?

Panamá hoy es un equipo muy fuerte, ya mundialista, el mejor rankeado de toda Centroamérica, y les aseguro que estarán en el próximo mundial. Les ganamos bien pero sufriendo, y hoy por hoy eso es lo normal, no menospreciemos el triunfo porque fue un rival muy digno.

Los campeones

Hay que reconocer que Lozano pudo sacar lo mejor de la mayoría de los convocados. Ochoa estuvo sólido y solo recibió dos goles en todo el torneo, ganando su quinta Copa Oro (justo en todas las que no ha estado desde su debut, las hemos perdido).

La dupla Vásquez-Montes sigue imbatida tras cinco juegos y dejó en claro que es el presente y futuro de la central mexicana. Gallardo siempre responde por izquierda, pero quien más ganó puntos fue Jorge Sánchez, reivindicado tras el desastre de la NL.

Edson volvió y estuvo bien, mientras Chávez y Romo fueron más participativos en el ataque. Antuna sigue impreciso pero al menos lo intenta, Orbelín fue el creador, y Henry, quien al final se llevó todas las críticas por el gol de Santi, la verdad es que no hizo un mal partido ni torneo: fue participativo, inició y culminó jugadas, y hasta marcó un gol que fue anulado.

Lo de Santiago Giménez merece mención aparte. No hay duda de que será el delantero del futuro en esta selección, y su techo es mucho más alto que cualquier otro mexicano hoy en día. Lo importante es superar los obstáculos mentales que le impedían anotar los goles con el Tri que hacía sin problemas en la liga holandesa.

Él solito se generó el gol del título, y aún le falta crecer mucho, pero hay que llevarlo con calma.

Lo que sigue

Jaime Lozano cumplió todo lo que le pedimos: confiar en los jóvenes, hacer más vertical y ofensivo al Tri y traer el trofeo a casa. Sin embargo, no significa eso que él sea el indicado para el proceso mundialista. Él mismo declaró que su contrato acabó el domingo y que el próximo DT debe elegirse por un proceso, y no ser prisioneros del momento por este último mes.

Serán tres años muy complicados, con muy pocos partidos oficiales (la Copa América 2024 es nuestra salvación) y con la presión del mundial en casa. La buena es que la Federación tiene tiempo. Salvo amistosos en septiembre y octubre, México no tiene compromisos y no necesita apurarse para elegir al DT indicado. Pero eso será tema para otra columna.

¡Hasta la próxima!

Cualquier comentario o pregunta, escríbanme a [email protected].