Desde la Tribuna

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Neymar: lo que pudo ser y nunca fueEl astro brasileño ha decidido dejar Europa por la liga árabe. En otras palabras, ha decidido poner fin a su carrera como jugador serio, y no queda más que preguntarse qué salió mal.

El talento no lo es todo

A veces nos llegamos a confundir un poco entre quién es el más talentoso, el que más ha logrado, y simplemente el mejor. En la NFL, Brady jamás estuvo cerca del talento nato de los Rodgers, Marino o Mahomes, ni en brazo, precisión o físico, pero es reconocido por la mayoría como el “GOAT” (Greatest of All Time) por su larguísimo tiempo en la élite y por cómo fue el más ganador de todos.

Ohtani, por ejemplo, es el beisbolista más talentoso que hayamos visto y de lejos, pero como nunca ha jugado si quiera un partido de “playoffs”, ponerlo como el más grande suena absurdo.

En el Futbol, si nos vamos a talento natural, ese que no se puede aprender sino que naces con ello, Neymar está por encima de los Benzemá, Haaland, Suárez o Modric, por decir algunos grandes de nuestra época, y, si me permiten terminar antes de juzgar, incluso de Cristiano Ronaldo. No lo digo como una crítica al “bicho”, sino todo lo contrario: “CR7” ha logrado muchísimo más, tanto colectivamente con cada camiseta que se ha puesto, como individualmente con múltiples balones y botas de oro, sin tener ese talento nato de Neymar.

Esa capacidad natural debe estar acompañada de muchos factores: mentalidad, disciplina, poder levantarse de las lesiones y derrotas, aparecer en momentos importantes, y, también, un poco de fortuna. Las decisiones que ha tomado Ney en su carrera hoy, varios años después, se ven como las incorrectas, y ese potencial que tenía realmente nunca lo alcanzó.

El príncipe que nunca fue rey

Hace justo diez años llegaba un jovencito flaquísimo al Barcelona proveniente del Santos de Brasil, el mismo equipo de “Pelé”. En muy corto tiempo ya había ganado una Libertadores y maravillado al mundo con su magia, y justo cuando comenzaba el final de la era Messi-Cristiano (que duró mucho más de lo que todos pensaban), la lógica indicaba que tarde o temprano sería Neymar quien tomara el trono como el dueño del Futbol mundial.

Ney es la clara muestra de potencial desperdiciado, de alguien a quien siempre esperamos que llegara y que se quedó en el camino. Su primer año en Cataluña fue bueno a secas, pero lo importante era su mundial en casa. Por mala o buena suerte no estuvo en aquel 7-1 de Alemania, pero nadie le recriminó, pensando que eventualmente él llevaría el sexto mundial a Brasil.

Su segundo año, en retrospectiva, fue el mejor de todos, el único donde ganó la Champions y saltó realmente al estrellato mundial, solo debajo de los dos monstruos de siempre. Un par de años buenos no le quitaron el mal sabor de boca de ser el segundo (o el tercero a veces) del equipo culé, e intentó ser más feliz de lo que ya era. Dejar el Barcelona, con todo lo que eso significaba (aprender de Leo, contar con cuadros contendientes cada año, en una liga más disputada y mediática, etcétera) por el PSG es el peor error de su carrera, y hoy seis años después lo podemos asegurar.

En París cualquier cosa que no fuera una Champions era un fracaso, en un equipo chico con terrible afición, y si bien estuvo cerca (una final en 2020), la verdad es que pasó más tiempo viendo a su escuadra ser eliminada mientras esperaba lesionado en las gradas. No solo no se acercó al Balón de Oro, incluso salió del “top 10” en ocasiones. Y salió de la sombra de Messi para entrar en la de Mbappé, alguien más joven (y mejor) que Ney.

Si bien en 2014 hay poco que reclamarle, también consideremos que en 2018 y 2022 Brasil era el grandísimo favorito con un Ney en su “prime”, y terminó en cuartos ambas veces, siendo la decepción del mundial. Hoy, pensar en el 2026 con Neymar en Arabia suena a mera ilusión.

Su talento es innegable, y por supuesto que ha maravillado y ganado mucho en una cancha, pero al final se recordará su carrera como una tan brillante como decepcionante.

¡Hasta la próxima!

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