Lo que nos dejó la semana 14 de la NFL, Estamos entrando oficialmente al último mes de competencia en la NFL, y este año en general decepcionante todavía tiene lo mejor por venir.
Gran jugador, mal perdedor
Cuántas veces no hemos visto a jugadores con enorme talento pero que no saben comportarse como caballeros en el calor del momento. Saber perder (o ganar) es una parte crucial del deporte, y si bien Patrick Mahomes había demostrado ser un deportista en todo el sentido de la palabra, lo del domingo ante Buffalo es vergonzoso.
El mariscal de los Jefes se quejó de que anularon su anotación, que probablemente les habría ganado el partido, por un castigo de alinear “offside”. Bueno, quejó es quedarse corto: gritó, empujó, lloriqueó, reclamó, y hasta le dijo a Josh Allen, el mariscal ganador, que era “la peor llamada que había visto en su vida”, con algunas groserías incluidas, cuando Allen no tuvo absolutamente nada que ver.
La cuestión es que la llamada fue totalmente correcta. Si bien normalmente no se marca, es absurdo reclamar por algo que estuvo correcto, aun si lo normal es que no se haga tal cosa. Incluso siguió con la cantaleta en la conferencia de prensa posterior.
En vez de ponerse así con los oficiales o su rival, debería ver por qué han anotado menos de 20 puntos en seis encuentros este año cuando eso les había pasado solo seis veces antes en toda su carrera, y que ellos son la razón de haber perdido cuatro de los últimos seis. Por más que se haya disculpado el lunes, la mala imagen ya quedó por siempre, y es ridícula cuando recordemos que los oficiales estuvieron bien y que él ha sido beneficiado por algunas llamadas “controversiales”, la más importante en el pasado Super Bowl. Habiendo dicho eso…
No todo está perdido
En septiembre pensábamos que la AFC este año iba a ser la mejor conferencia de la historia, pero si hoy me preguntan mis tres mejores equipos de la liga diría, en este orden: San Francisco, Dallas y Filadelfia. El camino en la Americana está totalmente abierto… para que Kansas City, pese a todos sus problemas, vuelva al Super Bowl.
Veamos el panorama. Baltimore hoy es el número 1, pero sudó la gota gorda ante los Carneros, y su calendario siguiente es Jacksonville, San Francisco, Miami y Pittsburgh: tres líderes divisionales y su archienemigo que ya los venció este año. Si pierden dos de ellos, que con su inconsistencia es probable, y los Jefes ganan sus cuatro juegos, serán nuevamente Mahomes y compañía el sembrado número 1 de la AFC.
¿Qué le queda a Kansas? Un calendario muy accesible con Patriotas, Raiders, Bengalíes y Cargadores, todos con un mariscal distinto al que comenzó la temporada (tras el anuncio de que Justin Herbert se perderá lo que resta del año).
Después viene Miami que se convirtió en el primer equipo en desperdiciar una ventaja de 14 puntos en los últimos tres minutos desde 2016 (rompiendo la racha de 767 partidos), haciéndolo en su casa ante los Titanes que iban 4-8. ¿Podemos confiar en ellos? Absolutamente no.
Están los Jaguares con un Trevor Lawrence a medias; los Cafés con su cuarto mariscal del año (Joe Flacco, el mismo que hizo campeón a Baltimore en 2012); los Bengalíes sin Burrow; los Bills que siguen en el sembrado número 11 y tienen mínimas chances de “playoffs”; y equipos a la alza pero que llegar a playoffs ya es un éxito para ellos como los Texanos, Potros, Acereros y Broncos.
El escenario estaba puesto para que alguien distinto a Kansas City aprovechara su año tan mediocre, pero parece que nadie alzará la mano.
La importancia de una mentalidad ofensiva
Podría parecer que estamos sobresimplificando, pero hoy más que nunca se nota lo crucial que es tener a un entrenador en jefe ofensivo. De los siete equipos que pasan en cada conferencia, solo dos de cada una estarían en postemporada con un “coach” defensivo. Además, algunos como Steichen, O’Connell o Stefanski lo están haciendo con mariscales suplentes. ¡Ya saben qué hacer cuando contraten un “coach”!
¡Hasta la próxima!
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