Crónicas mundialistas, parte I: los problemas del 2026Comencemos nuestro camino, ya que faltan menos de 100 días, rumbo a la Copa del Mundo más grande y, tal vez, más problemática de la historia.
Los gringos no lo hacen nada fácil
Nunca nada es tan fácil en el gabacho. Ni entrar, ni salir, ni ir al doctor, ni pedir una salsa que pique. El verano pasado, en el Mundial de Clubes, vimos un adelanto de lo que será la logística este año, y pinta para ser un infierno. Partidos a más de 30 °C, incluso en Foxboro, lluvias constantes, suspensiones por truenos lejanos, estadios medio vacíos. Los propios viajes serán de escándalo: partidos en cada extremo del país, y agregando a las ciudades canadienses y mexicanas, es como hacer un Mundial en toda Europa. Dirán lo que quieran de Catar, pero todo el torneo fue dentro de la misma zona metropolitana, mientras acá el viaje más “corto” (NY a Filadelfia) es mayor a cualquier distancia entre dos estadios de la Copa del Mundo pasada.
Para terminar, ni siquiera es fácil decir el nombre del torneo. Todos podemos recordar México 86, Francia 98 o hasta Qatar 2022, pero para decir Canadá, Estados Unidos y México 2026 hay que tomar aire primero (y qué decir de lo que será el 2030).
El calor, los truenos y la distancia no harán nada fácil la logística de este torneo que ahora dura 40 días, en especial con la elección de una final en medio de la nada: en el enorme y espantoso Metlife Stadium rodeado por estacionamiento en la ciudad de East Rutherford, Nueva Jersey.
Además, imaginen el dolor de cabeza que será para los turistas entrar e intentar sentirse cómodos en un país conocido por darles una patada a los extranjeros recientemente. ICE se relame los bigotes de todos los derechos humanos que puede aplastar este verano, y los propios ciudadanos son poco cálidos y abiertos con los de fuera. En un país donde les importa más el Basquetbol colegial y la Nascar, ¿es necesario hacer la fiesta más grande para el deporte preferido del planeta?
El caso de Foxboro
Además de todo, a falta de tres meses, una de las sedes anunciadas podría caerse. Reportado por “The Athletic” la semana pasada, la ciudad de Foxboro, Massachusetts, que cuenta con 18 mil habitantes (como Patria Nueva), está batallando muchísimo para albergar los siete partidos que tendrá el Gillette Stadium este verano.
Oficialmente la sede es Boston, una ciudad grande que no necesita mucho apoyo, pero para llegar al estadio uno debe tomar un tren de aproximadamente una hora por el precioso paisaje de Nueva Inglaterra y llegar al completo ubicado en el número 1 Patriot Place, donde fuera del estadio, hotel y plaza comercial no hay mucho más. Pues a ese pequeño municipio le costará alrededor de 7.8 millones de dólares cubrir el partido en cuanto a elementos de seguridad y logística, y nadie les ha dicho de dónde saldrán.
El concejo local dice que no proveerá el visto bueno para que se lleven a cabo los partidos hasta contar con ese presupuesto, el cual sí tiene Boston (recibirá 46 millones de parte de la Big Beautiful Bill de Trump), y que una ciudad tan pequeña tendría que desfalcar a sus pocos habitantes para conseguir.
Para Foxboro, incluso, no es ninguna ganancia, ya que el estadio dejará de tener conciertos en esas fechas que significan hasta más para los pocos comercios locales. El Grupo Kraft (esos que compraron la mitad del América y el Azteca) podría aportar algo, pero igual no será suficiente, y tienen hasta el 17 de marzo para definir cómo no hacer una loza tan pesada para Foxboro, o tendrán que buscar una nueva sede.
¿Y los Iraníes?
Yo sé que el Futbol es lo más importante de lo menos importante, pero entre todo el desmadre que ha sido el bombardeo gringo al medio oriente está que la selección de Irán, presupuestada a jugar en LA y Seattle, está muy cerca de ceder su lugar en esta Copa del Mundo en casa del país que los está aniquilando.
¿Se imaginan, un equipo y una sede desistiendo de participar a menos de 100 días?
¡Hasta la próxima!
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