Crónicas mundialistas, parte III: Italia y sus polémicasMundiales ganados por decreto, perdidos por controversia y una historia rica como pocas. Hoy toca repasar a un gigante dormido que, esperamos todos, pueda ganar su repechaje y amarrar su regreso a una Copa del Mundo.
El bicampeonato manchado
Cuando la gente habla de poner asteriscos en mundiales ganados, la única respuesta correcta es Italia en los años 30. Un bicampeonato del mundo, algo igualado solo por Brasil, debería verse como una de las mayores hazañas de la historia… pero en su lugar es una vergüenza total para el deporte, una en la que los propios jugadores eran los menos culpables.
En el 34 los mejores equipos eran Uruguay, el campeón defensor, e Inglaterra, según ellos, pero ambos declinaron participar en el segundo mundial. España, Austria o Checoslovaquia partían como los mejores, pero Italia, quien ya había sobornado a la FIFA para ser sede, debía ganar por lo legal o lo criminal. Naturalizando a cuatro argentinos que habían sido subcampeones cuatro años antes, los Azzurri vencieron sin piedad a EUA en su primer partido (que calificó a ese mundial tres días antes tras golear a México en Roma), luego en cuartos en un desempate a la España de Zamora con siete titulares lesionados (por los propios italianos) y con dos goles legítimos anulados. Para la semi, ante el “Wunderteam” austriaco (en el que su figura, Matthias Sindelar, sería asesinado misteriosamente pocos años después), los Italianos nuevamente necesitaron apoyo arbitral para avanzar a una final y, con ese mismo árbitro, vencer a los Checos en el estadio del Partido Nacional Fascista y ante la mirada aprobatoria de Mussolini.
En 1938, nuevamente con Vittorio Pozzo como DT (el único en alzar dos Copas del Mundo) y Giuseppe Meazza como estandarte, Il Duce le dio un mensaje muy claro a los jugadores: “Vencer o morir”. Francia 38 fue un mundial con mucha tensión por una guerra inminente, lo cual se reflejó con partidos sumamente violentos.
Las ayudas arbitrales a l’Azzurra, que a veces se vestía de negro en honor a las “camisas negras”, la tropa leal al dictador Benito, no fueron tan evidentes, mas sí hubo una cuestión que hasta la fecha no tiene respuesta. Leónidas Da Silva, el goleador de aquel mundial, había salido lesionado en los cuartos ante Checoslovaquia, pero pudo regresar para jugar el desempate. Sin embargo, en las semis ante los eventuales bicampeones, no fue ni convocado, y sin él los Brasileños cayeron 2-1 ante Italia, pero en el partido por el tercer lugar sí lo jugó completo y hasta anotó un par más.
Italia venció a Hungría en París y lograron no solo el bicampeonato mundial, sino salvar su vida.
La tercera y la cuarta, entre escándalos
Nadie puede dudar que Italia sí mereció más las Copas del Mundo del 82 y 2006, pero es de destacar la forma en la que arribaron a esos títulos. En 1980 Paolo Rossi fue suspendido tres años por estar metido en apuestas, castigo que se redujo para que pudiera participar en España 82… torneo donde acabó anotando seis goles y siendo campeón goleador, además de terminar levantando el Balón de Oro.
Años después, el Calciopoli estallaría semanas antes de Alemania 2006, terminando en el descenso forzado de la Juventus donde estaban Buffon, Camoranesi, Zambrotta, Del Piero y, el capitán y eventual Balón de Oro, Fabio Cannavaro.
La otra cara de la moneda
Cuatro años antes de levantar la que más brilla en Berlín, Italia sufrió el mayor escándalo mundialista de este siglo. En 2002 vieron qué se siente ser víctima del arbitraje localista, cayendo increíblemente en octavos ante Corea del Sur con expulsión de Totti y un gol mal anulado, lo cual también sufriría España en la ronda siguiente.
El ecuatoriano Byron Moreno, quien fuera el árbitro encargado de aquel atraco, sería detenido años después por tráfico de drogas, y hasta 2015 aceptaría que su actuación perjudicó a Italia.
Ya extrañamos a l’Azzurra en un mundial, aunque no a sus polémicas.
¡Hasta la próxima!
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