Crónicas mundialistas, parte VIII: la desgracia de GijónNos vamos a aguantar las ganas de hablar del partidazo entre Bayern y PSG para volver a nuestro conteo regresivo rumbo a la Copa del Mundo.
¿Creen en teorías conspirativas?
Cuatro años antes, ya habíamos visto los problemas de conceder una ventaja como lo es “saber” qué necesitas para pasar. En 1978 Argentina y Brasil llegaron a la última jornada de la segunda fase empatados en puntos, y con gol de diferencia a favor de la Canarinha. El primero de grupo avanzaba a la final ante Holanda, el segundo se iba al encuentro por el tercer lugar ante Italia.
La Verdeamarelha pidió jugar a la misma hora… pero la FIFA dijo que no, argumentando que temían que nadie fuera al estadio si se empalmaba con el partido del equipo local. Brasil venció 3-1 a la Polonia de Lato en Mendoza, y dejó la mesa puesta para la Albiceleste, que necesitaba ganar por al menos cuatro para alcanzar su primera final en 48 años.
El resultado: vencieron 6-0 a un Perú ya eliminado y con portero nacido en Argentina (aunque eso creo que es mera coincidencia), y llegó a la final en su mundial, donde superarían por 3-1 a la Holanda sin Cruyff en tiempo extra.
De todas las polémicas de Argentina en mundiales, esta es la única de la que tengo mis dudas (en 2022 les “ayudaron” con dos penales en contra en la final y quien se queje de “la mano de D10s” es inglés o no sabe nada de la pelota, y por algo es que en ese país celebran mucho más su segunda y tercera estrellas que la primera).
¿Por qué? Por la tensión que había en el país, con el dictador Videla literalmente entrando a felicitar a los jugadores al vestidor y múltiples rumores de que tenía que pasar por decreto, además de que el gobierno argentino dio “premios” al gobierno peruano posteriormente.
La oportunidad hace al ladrón
Volvemos a España 82, un mundial histórico por razones buenas y malas. Corría la última jornada del grupo 2, donde Chile ya había asegurado el último lugar. El 24 de junio, Argelia venció 3-2 a los Chilenos en Oviedo, y llegó a cuatro puntos (eran dos por triunfo) con diferencia de goles de cero. Aquí no fue cuestión de horas, sino de un día entero.
El 25, en El Molinón de Gijón, jugaban los países que se habían unido a la fuerza 44 años antes. Alemania Federal llegaba necesitando cualquier triunfo, mientras a Austria le valía no perder por más de dos. Apenas al minuto 10, Hrubesch adelantó a los germanos para darles el gol de su eventual calificación. A partir de ese momento, ocurrió una de las mayores desgracias en la historia de las Copas del Mundo.
Ambos equipos se clasificaban con ese marcador… y decidieron no hacer nada por 80 minutos. Cero disparos después del minuto 30, solo pases laterales, nulos intentos por quitar el balón o generar un ataque. Alemanes y Austriacos acordaron descaradamente ese marcador que beneficiaba a ambos y eliminaba a Argelia, quienes veían en su hotel con impotencia cómo se iban de su primer mundial pese a ganar dos de tres duelos.
Los aficionados Españoles presentes empezaron a gritarles “fuera”, así como a corear a la pobre Argelia. Los equipos necesitaron protección policial para salir del estadio ante el repudio de 40 mil espectadores.
Pese a los reclamos de todo el mundo y la petición por anular el partido por parte de Argelia, de todos modos Alemania y Austria avanzaron sin repercusión alguna. Años después, un jugador Alemán confesaría que, como todos sospecharon, sí hubo un pacto macabro para no hacerse más daño.
Lo curioso: Austria y Argelia volverán a jugar por primera vez desde entonces este 27 de junio en Kansas City.
Las consecuencias
A partir del siguiente mundial, todos los encuentros definitorios de grupos se jugaron a la misma hora, algo que se replicó en varias de competencias (incluso en la Liga MX hasta hace unos años, medida que debería volver).
Lastimosamente, tuvo que pasar uno de los actos más lamentables en la historia mundialista para que cambiara la historia.
¡Hasta la próxima!
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