Crónicas mundialistas, parte XIII: la maldición del 5º partidoHabiendo definido ya a todos los campeones importantes de liga en Europa, sigamos este camino rumbo a la Copa del Mundo con la obsesión de muchos mexicanos.
El antecedente
La historia de México en mundiales se puede definir en fases: del 30 al 66, seis ediciones jugadas, un solo triunfo, tres veces último lugar. Las dos en las que fuimos locales: llegamos a cuartos de final, y nunca más lo repetimos. Del 74 al 82: fracaso en calificar, último lugar, fracaso en calificar. El 90, cachirules. Después viene EUA 94, donde comenzó una etapa agridulce donde solo México y Brasil lograron pasar de ronda en cada mundial sin falta, pero donde no llegamos más allá en ninguna edición.
Siete copas seguidas donde avanzamos de grupo solo para ser eliminados en octavos de las formas más bizarras y desgarradoras posibles. He ahí, por ende, la maldición del quinto partido al cual soñamos con llegar y siempre nos quedamos cortos.
Para Catar, dimos un paso atrás: ya ni de grupo avanzamos.
Una buena y una mala
Pongámoslo en otra perspectiva. Llegar al quinto partido significó, en todas esas ediciones, llegar a los cuartos de final. Es decir, entre los ocho mejores del mundo. México ya es el quinto país con más mundiales, empatando a Italia, y sin embargo solo ha conseguido ese hito en dos ocasiones: en 1970 y 1986, justo cuando jugamos de local. Esa es la buena, que podríamos “aprovechar” este año… sin embargo, ahí les va la mala.
En toda la historia de 96 años de mundiales, ¿cuántos partidos a ganar o morir creen que hemos ganado? No en grupos, sino partidos donde el que gana avanza y el que pierde se queda fuera. La respuesta, es que de los 60 partidos totales que hemos jugado, y de los 10 que han sido de eliminatoria directa, solo hemos ganado uno.
Fue en el Azteca, en los octavos de 1986, gracias a aquella famosa tijera de Negrete que fue nombrada la mejor anotación en la historia mundialista (no fue ni el mejor de ese mundial ni de ese estadio). Ganamos 2-1 y pasamos a Cuartos, donde Alemania nos echó en penales. En el 70 también quedamos en la misma instancia, pero esa vez avanzamos directo de grupos (donde quedamos 2dos por diferencia de goles, dejando a la URSS en el Azteca y teniendo que jugar ante Italia en Toluca, donde perdimos 4-1).
La cuestión, es que con 48 equipos, este mundial tendrá una ronda extra de eliminación directa. Lo que era el 4to partido, ahora es el quinto. Lo que era el quinto, ahora es el 6to. Es decir, para llegar a donde quedamos siempre entre 1994 y 2018, habrá que hacer algo que no hacemos de sde hace 40 años: ganar un partido a matar o morir. Y para llegar a donde llegamos las otras dos veces que fuimos anfitriones, deberemos hacer dos veces seguidas algo que solo hemos hecho una vez en la historia.
¿Cuál dolió más?
Se podría hacer una serie con una hora por cada capítulo hablando de las eliminaciones del Tri en mundiales. Desde el 94, cuando hicimos una gran fase de grupos, pasando primeros sobre Italia, Irlanda y Noruega, y sentíamos que éramos locales por jugar en el gabacho… solo para perder con Bulgaria en los malditos penales mientras Hugo Sánchez miraba desde el banquillo.
En el 98, cuando teníamos a Alemania contra las cuerdas… hasta que Luis Hernández falló el gol más fácil de su vida y nos dieron la vuelta a 15 minutos del final. En el 2002, otra gran fase grupal, solo para perder la más accesible de todas, y ante nuestro rival más odiado.
En 2006, el golazo de Maxi y el día que nació el “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. En 2010, Argentina aprovechó el oso de Osorio, un fuerísima de lugar, un golazo de Tévez y un “Bofo” titular que corrió menos que el “Conejo”. En 2014, no era penal (con calma, 12 años después, creo que sí era). En 2018, ni las manos metimos ante Brasil, y la eliminación se dio realmente unos días antes contra Suecia.
Así que, en 2026, o comenzamos una nueva etapa… o una nueva maldición.
¡Hasta la próxima!
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