Un accidente a los 52 años de edad cuando salía de trabajar, provocó que perdiera las piernas y luego de tomar terapia con sicólogos y siquiatras, fue en la natación que logró terminar con su depresión, y desde entonces como él mismo lo dice, “juega con agua”, siendo uno de los personajes que desde hace muchos años no falta al Maratón “100% Cañón”, en el Río Grijalva.
Pedro Guerrero Trejo, nació un 18 de enero de 1935 en Mineral del Chico, Hidalgo, un pueblo ubicado a 29 kilómetros de la ciudad de Pachuca, capital del estado. De pequeño se dedicaba a cuidar los borregos y en ese lugar “a jugar en las posas de agua y hasta la fecha sigo jugando con agua”,dijo en entrevista. Aunque también trabajó como campesino, ayudante de carnicero y obrero.
Sin embargo, un día cambió su vida y así lo narra: “me accidente a la edad de 52 años y fue un trago difícil de pasar, aceptar el pasarme de un mundo aparentemente bien, a pasar al de los discapacitados luego de ser atropellado. En uno de mis trabajos duré 28 años y en otro 10 años, en este último fue donde me accidenté”.
Cuando parecía que su vida entraría en un declive, después de pasar por siquiatras y sicólogos, a los 58 años de edad comenzó una nueva etapa, “me invitaron en la universidad para ser parte del equipo de silla de ruedas y estuve compitiendo en eventos a nivel nacional visitando varias partes de la República, después en Master en alberca y por fin llegue a aguas abiertas”.
Don Pedro comenta sobre los eventos en los que ha tomado parte, “mi primer evento en aguas abiertas fue en Manzanillo, Colima, de 8.2 kilómetros, se me hizo fácil, porque además estaba en el equipo de baloncesto, pero ese evento marcó mi vida, llegué en el último lugar de 500 nadadores, pero llegué, y después continué”.
Agregó, “después fui a Colombia, donde nos dieron un recibimiento hermoso, ahí fui nombrado como discapacitado de Oro, como no tuve rivales pues me traje el primer lugar”.
Guerrero Trejo habló sobre su contacto con Chiapas, “tuve la oportunidad de que me invitaran hace 18 años, estuve presente en lo que antes era la Copa Fina en el Cañón del Sumidero y desde entonces he aceptado la invitación del club Orcas de Chiapas”.
A diferencia de otros deportes o deportistas, para don Pedro la natación no es un negoció, “no he ganado dinero, pero si he ganado muchos aplausos, felicitaciones y el cariño de todos ustedes, eso es lo que sigo conservando”.
El haber perdido las piernas para don Pedro pudo haber significado una gran tragedia, “pensarían que estamos nada más arrinconados para esperar la muerte”, pero todavía no. Desde sus 58 años de edad tomó otro aire y a la fecha la natación le sigue dando alegrías. Dejó un mensaje a los jóvenes, “Primero es el estudio, después el deporte y que se olviden de otras cosas que perjudican su salud”, concluyó.












