"San Sicario, Italia * EFE. La austríaca Michaela Dorfmeister se proclamó, hoy -cinco días después de ganar el descenso-, campeona olímpica de supergigante, al ser la mejor en la prueba disputada en San Sicario, en la que la espanola María José Rienda tomó contacto con la competición en los Juegos de Turín'06.
Dorfmeister cubrió la pista Fraiteve Olympique, de 2.331 metros, con salida a 2.286 y un desnivel de 548, en un tiempo de un minuto, 32 segundos y 47 centésimas, 27 menos que la croata Janica Kostelic, que el domingo no hubiese tomado la salida y hoy aumentó su propia plusmarca en Juegos a cuatro oros y dos platas.
Tercera fue otra de las ""chicas de oro"" del Esquí austríaco, Alexandra Meissnitzer, que entró a 59 centésimas de Dorfmeister y se colgó al pecho el bronce, en una jornada gloriosa para la República alpina, que en el gigante masculino ganó oro gracias a Benjamin Raich y bronce merced al superdotado Hermann Maier.
Dorfmeister, que el próximo mes cumplirá 33, llegó a los Juegos de Turín como doble campeona mundial -de descenso, ante su público, en Sankt Anton'01; y de supergigante, en St. Moritz'03 (Suiza)- y como ganadora de la Copa del Mundo (2001-02), competición en la que lleva 24 triunfos.
Su objetivo, en la temporada de su despedida, era un oro olímpico, lo único que le faltaba en su brillante palmarés. Y que, de paso, la haría olvidar la humilde centésima por la que no ganó el ""súper"" de Nagano'98 (Japón), en beneficio de la estadounidense Picabo Street.
En una campana para enmarcar, en la que la esquiadora de Neusiedl (Baja Austria) había subido al podio en diez de las trece carreras de velocidad disputadas, ""Michi"" ya había puesto la guinda al ganar con autoridad el descenso, con 35 centésimas de ventaja sobre la suiza Martina Schild, la nieta de la primera campeona olímpica de la disciplina, Hedy Schlunegger, vencedora en los Juegos St. Moritz'48.
Hoy, de nuevo en San Sicario, mantuvo el nivel y, con una diferencia de casi tres décimas, relegó al segundo puesto a la ""superdepredadora"" Kostelic, que un día gana oro (sábado, en la combinada), al siguiente renuncia a competir por enfermedad (ayer, domingo) y al otro gana de nuevo medalla olímpica (plata), tras relajarse haciendo el pino en la zona de salida.
Dorfmeister leyó con maestría el marcaje de uno de los técnicos austríacos, Juergen Graller, y dejó deslizar a la perfección sus Atomic para adjudicarse un ""súper"" más próximo a un descenso, que cubrió prácticamente en posición de ""huevo"" y en el que se confirmó como la reina de la velocidad alpina de los Juegos de Turín.
Ganó, al igual que en el descenso, con el dorsal 30, sacando a última hora del cajón a la canadiense Kelly Vanderbeek.
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