“El Caballo” Roque, inmortal de las canchas

“El Caballo” Roque, inmortal de las canchas

El liderazgo, gallardía y velocidad con los que imponía respeto y desarmaba a sus rivales son estampas guardadas para la posteridad y con las que siempre será recordado Winfield Roque Álvarez (1938-2021), defensa de la época dorada del futbol chiapaneco, quien dejó el plano terrenal para elevarse al grado de “figura inmortal de las canchas”.

“Fuimos jugadores, no del montón”, mencionó en una entrevista años antes de su partida el legendario jugador que con orgullo siempre representó a las selecciones de Tuxtla Gutiérrez y del estado de Chiapas, portando por lo general el gafete de capitán.

“El Caballo”, como cariñosamente también lo conocieron sus contemporáneos y compañeros de juego, fue motivo de incontables homenajes en vida por parte de presidentes de Liga y hasta gobernadores; incluso hace no muchos años, una de las canchas de futbol del Parque Recreativo “Caña Hueca” recibió su nombre, en reconocimiento a sus logros y por haber marcado una época imborrable para los aficionados que gustosamente acudían a verlo jugar sus partidos.

“Me da risa ver los chamacos que juegan ahora, nosotros jugábamos con zapatos de seis tacos de cuero, con clavos”, mencionó en otra oportunidad Winfield, quien empezó a labrar su leyenda en los años 60, en el campo del Icach (hoy Escuela Secundaria del Estado), donde adquirió su sobrenombre de “el Caballo”, por su gran velocidad.

Cursó sus estudios en la Ciudad de México, ingresando a la Escuela Militar y graduándose como ingeniero mecánico en aviación; jugando en el equipo de futbol de la Fuerza Aérea, donde por cierto fue detectado por visores del Guadalajara, quienes lo invitaron a jugar a “La Perla Tapatía”, pero el chiapaneco rechazó la oferta para concluir su preparación profesional y dar su servicio al Ejército Mexicano.

Terminados sus estudios regresó a su tierra natal para trabajar en una prestigiada agencia de automóviles, no obstante, pronto encontró el tiempo para compartir su profesión con su pasión por el balón. Volviendo a las canchas para jugar con el Junior, además de dejar huella y campeonatos con equipos como el Cruz Azul y el PRI Municipal.

Tiempo después su talento con la Selección Tuxtla lo puso de nuevo en la mira de otro histórico equipo de la Primera División, pues fue invitado al América, pero prefirió no emigrar a la capital del país, sopesando su edad y su valioso puesto de gerente de ventas que le daba para ganar hasta 30 mil pesos mensuales, cuando por irse a jugar a las Águilas le ofrecían la mitad de ese salario, razón por la cual finalmente no aceptó.

Como veterano, “el Caballo” continuó jugando en equipos como el Martínez y Martínez, el Mantenimiento Integral de Inmuebles (MIIN), el Rectificaciones Tuxtla, hasta que tuvo su propio club, el Autos Win Roq, en el que convocó a muchos de los jugadores con los que compartió grandes momentos en su juventud.

Casado con María Elena Caballero Mondragón, Roque Álvarez tuvo seis hijos: Amelia, Laura, Ruth Virginia, Winfield, Ignacio y Rusbel, quienes al igual que sus amigos y quienes lo vieron jugar hoy, dan testimonio del legado de excelencia y profesionalismo que caracterizaron al “Caballo”, un inmortal del futbol chiapaneco.