"El ""Efecto Nadal""| es una garantía para elite mundial"

Santander * EFE. El plus de competitividad que proporciona el auxilio de Rafael Nadal volvió a rentabilizar el esfuerzo de Espana en la Copa Davis, amarrado a la elite mundial una temporada más gracias a la contribución del balear, que solventó cada uno de sus compromisos para despachar a Italia en Santander.

Da igual que el jugador de Manacor lleve meses sin pisar el suelo de arcilla. O que esté al margen de la competición durante semanas después de salir con un aspecto agridulce de un evento como el Abierto de Estados Unidos. Nadal siempre está a punto.

Especialmente para liderar el cuarteto de la Davis. En el que irrumpió hace ya dos temporadas en Brno (República Checa) para impulsar a Espana hacia la conquista de su segunda Ensaladera.

No ha alterado el talante del mallorquín el cambio de intereses en el que se ha visto el conjunto hispano en los cursos recientes. De alcanzar el título a verse obligado a pujar por la permanencia.

Rafael Nadal salió exhausto de Torre del Greco, donde corrió en socorro del equipo entonces dirigido por Jordi Arrese y Juan Avendano, que exprimieron la opción del balear para prolongar la estancia entre los grandes del Tenis con un triunfo histórico. Por vez primera Espana salió victoriosa de su visita a Italia.

Un ano después, el mismo objetivo y los mismos protagonistas en un escenario distinto. Santander ensalzó el aspecto batallador de Nadal. Cumplidor al máximo cuando las exigencias le obligan. Al margen del resto, inundados por la ansiedad ante empresas de enjundia.

Fue Tommy Robredo el que salió malparado de La Magdalena. El jugador de Hostalric, que saborea la rentabilidad de una buena temporada evidenciada con la conquista de su primer Masters Series (Hamburgo) y el triunfo en Bastad y su condición de séptimo del mundo, dio síntomas de blandura a las primeras de cambio. La clara derrota frente a Filippo Volandri oscureció el devenir del equipo. Y Sánchez Vicario le fulminó del dobles, una especialidad maldita para la Espana reciente que el catalán desarrolla con solvencia. El capitán le borró de la eliminatoria. No entraba en sus planes para un eventual partido decisivo.

El capitán quemó las naves y tiró de Nadal que jugó con Fernando Verdasco. El plan salió bien y el cuarteto hispano encaró la última sesión de frente hacia la permanencia. No falló el balear horas después con el número uno italiano en un partido espeso, con el mallorquín tocado. Pero con aire suficiente para no desviarse del objetivo de Espana. Hasta que extendió la estancia del equipo en el Grupo Mundial.

Espana se agarra al manacorense para encauzar sus compromisos. Rentabiliza el plus que anade la presencia de un súper clase. Igual que Suiza con Roger Federer. Y mira hacia adelante en busca de un panorama venidero con menos angustias que las padecidas en los últimos anos.

Volver a pujar por la Ensaladera es el anhelo del conjunto hispano, que florece alrededor de un buen punado de raquetas acomodadas a la tierra batida liderada por el impulso y las garantías que ofrece en cada empresa el efecto Nadal.