El famoso Gottlieb Daimler Stadion

"Stuttgart * EFE. Conocida como ""la ciudad más pequena de Alemania"", Stuttgart, al sur del país, aguarda la celebración de seis partidos del Mundial: cuatro de grupo, uno de octavos y el que se jugará el 8 de julio por el tercer puesto. Todos se disputarán en el feudo del SvB Stuttgart, el Gottlieb-Daimler-Stadion, recinto septuagenario que ya en la década de los noventa fue reformado en profundidad para adaptarlo a la normativa de la FIFA.

La mayor novedad del coliseo de cara al próximo Mundial es una nueva hilera de asientos instalada frente a la tribuna principal, nuevos controles electrónicos de acceso y dos enormes pantallas de vídeo, de 115 metros cuadrados de superficie y 11 toneladas de peso. El presupuesto para todo ello alcanzó los 51,5 millones de euros (cerca de 62 millones de dólares).



En el Siglo XIX

El perfil de Stuttgart -del alemán stuttengarten, yeguada, por la pequena granja que fue en sus orígenes- mutó irremediablemente en el siglo XIX: lo que hasta entonces había sido una población ligada a la explotación agrícola y ganadera y al mundo académico allí nació, por cierto, el filósofo Georg Hegel. Se convirtió rápidamente en un importante centro manufacturero por obra y gracia de la Revolución Industrial. Más de medio siglo después, supo sobreponerse a los bombardeos de la II Guerra Mundial, que la arrasaron por completo.

Tres rasgos definen a esta ciudad, situada a orillas del río Neckar y rodeada de colinas, vinedos y enormes zonas boscosas: una potente industria automovilística y de componentes companías como Bosch, Porsche y la división europea de DaimlerChrysler, esto es, Mercedes-Benz, tienen allí su sede, su empuje académico cuenta con dos prestigiosas universidades, la de Stuttgart y la de Hohenheim, y varios institutos de investigación y sus especialidades gastronómicas, en especial su vino tinto, el ""trollinger"".



Tierra fértil

Cualidades que emanan de una tierra fértil y, sobre todo, de un espíritu, el de sus habitantes, laborioso como pocos. El paso del tiempo y sus peripecias han hecho de Stuttgart un lugar de fuertes contrastes, como el que se desprende de contemplar la Torre de Televisión y la preciosa Schlossplatz, una enorme plaza circundada por palacios reconstruidos entre los que destacan el magnífico Neues Schloss, de estilo barroco, y el Altes Schloss (Castillo Viejo), levantado en 1320 y posteriormente reconvertido en palacio renacentista. Éste último alberga un museo que repasa la historia del Estado federal de Baden-Württemberg, del que Stuttgart es la capital.

Paradas obligatorias para los amantes del arte y la arquitectura son la Staatsgalerie o Galería Estatal, uno de los museos más visitados de Alemania, con obras de artistas contemporáneos.

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