Ya sea en el ring o fuera de este, entre barras, pesas y aparatos, Charly Galán magnifica su legado poniendo “espaldas planas” al sedentarismo, la obesidad y los vicios
El popular luchador chiapaneco ya no solo emociona a niños y adultos con sus lances, patadas voladoras y llaves en las funciones estelares del Deportivo Roma, pues ahora emprende un nuevo proyecto que brinda un espacio gratuito para ejercitarse bajo su guía.
Apenas terminando su trabajo, Charly regresa a su domicilio en la tercera sección de la colonia Jardines del Pedregal, donde de buen ánimo recibe por las tardes a niños y adultos de su comunidad para entrenarlos en saltos y movimientos propios del “arte del pancracio”, los cuales alterna con repeticiones con pesas y mancuernas, cardio en la bicicleta estática, entre otros implementos que fue adquiriendo con el paso de los años para dotar el gimnasio ubicado a espaldas del Jardín de Niños Francisco Gabilondo Soler.
“Esto lo hice más que nada para que la colonia tenga un gimnasio cercano, para no ir al centro (de Tuxtla Gutiérrez). Lo hice a través del deseo de ayudar a la gente a que tengan una buena salud, porque en estos tiempos hay mucha enfermedad, entonces debemos tener una mejor salud y calidad de vida”, comenta el gladiador para “Cuarto Poder”.
Con 36 años dedicado a la Lucha Libre profesional, es considerado uno de los maestros de las nuevas generaciones de enmascarados, pero eso no le impide compartir unas horas de su día con quienes únicamente desean mejorar su estado físico con un poco de entrenamiento.
“Aquí no tiene un costo, lo hago para que la gente se sienta bien. A mí me gusta, me encanta, es mi gimnasio y quiero invitar a la gente que guste venir a entrenar. Está abierto para el que quiera venir”, aclara.
Este espacio, agrega: “Es un sueño que viene de muchos más años, Charly Galán se dedicaba a luchar y a entrenar gente, pero nunca pensó que iba a tener un gimnasio humildemente para los niños, y hoy en día se hace realidad el sueño y aprovecho la oportunidad de convivir con los niños y con gente grande, y agradecido con Dios de tener lo que tengo”.
Su gusto por el deporte lo ha mantenido casi cuatro décadas activo como luchador, sobre todo a través de la disciplina y la obediencia para con sus maestros, “porque todo cuesta y a la larga se ve el resultado… En mayo hago 55 años, pero yo no me siento cansado, tengo más fuerza y el deseo de ayudar a la juventud y a la gente que quiere darse su tiempo para entrenar un rato”.












