Hablar de Cuauhtémoc Méndez Calderón es remontarse a una época distinta del Futbol chiapaneco. Años en los que los balones eran de cuero, los uniformes se conseguían con sacrificio, las canchas eran de tierra y las noticias deportivas viajaban únicamente por la radio o el periódico impreso.
Hoy, más de cuatro décadas después de sus primeros pasos en este deporte, “El Loro” sigue vigente, acumulando títulos y demostrando que la pasión por el balompié no tiene fecha de caducidad.
Primeras décadas
Su historia comenzó en Ciudad Cuauhtémoc, en el municipio de Frontera Comalapa. Desde muy pequeño encontró en el balón una forma de diversión, pero en 1982 cuando empezó formalmente su trayectoria en equipos organizados. Su primer club fue el Real Asturias, pero poco tiempo después se integró al histórico Real Cuauhtémoc, conjunto fundado en 1968 y que se convirtió en una institución en la región fronteriza.
Aquellos años eran completamente diferentes a los actuales. Las canchas de pasto prácticamente no existían y los encuentros se disputaban sobre terrenos de tierra. Los futbolistas utilizaban tacos de hule comprados en Guatemala y los balones pesados de cuero exigían un esfuerzo adicional en cada remate. “Antes terminábamos con las piernas raspadas y los dedos blancos de tanto jugar con aquellos zapatos de hule, pero era lo que había y aun así disfrutábamos cada partido”, recordó en entrevista.
La década de los ochenta marcó el inicio de un camino que con el paso de los años se llenó de campeonatos y reconocimientos. Aunque nunca tuvo la oportunidad de incorporarse al profesionalismo —situación común para muchos jugadores de aquella generación debido a la falta de visorías y estructuras formativas—, encontró en el Futbol amateur el escenario ideal para desarrollar su talento.
Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los futbolistas más conocidos dentro de las ligas chiapanecas. Su estilo como delantero, su capacidad para leer los partidos y su inteligencia para moverse dentro del área le permitieron mantenerse competitivo incluso cuando la edad comenzó a convertirse en un desafío. Mientras el balompié evolucionaba con nuevas tecnologías, mejores instalaciones y una mayor difusión mediática, “El Loro” seguía escribiendo capítulos importantes en su historia deportiva.
Durante la década de los noventa y los años dos mil continuó participando en diferentes campeonatos estatales y regionales. En ese proceso también observó cómo el Futbol chiapaneco crecía, aparecían nuevas escuelas de formación y surgían jugadores con oportunidades que antes parecían imposibles.
Uno de los nombres que recuerda con admiración es el de Miguel Ángel Casanova, figura histórica del Futbol estatal y referente para muchas generaciones. También destaca la calidad mostrada por Miguel Ángel Casanova Jr., a quien considera uno de los jugadores más talentosos que ha visto en las canchas chiapanecas.
La evolución del deporte también trajo consigo nuevas modalidades. El Futbol 7, prácticamente inexistente cuando él comenzó a jugar, se convirtió en una disciplina popular capaz de reunir a miles de aficionados y generar importantes bolsas económicas en torneos nacionales. Sin embargo, para Cuauhtémoc Méndez el amor por el Futbol 11 nunca desapareció.
Un camino lleno de logros
A lo largo de su trayectoria consiguió múltiples campeonatos en el estado y regionales. Entre estos destacan tres títulos estatales y una larga lista de coronas en categorías de veteranos.
Uno de los proyectos más exitosos de los últimos años ha sido el equipo Santa Fe, con el que logró conquistar siete campeonatos consecutivos en la categoría de mayores de 60 años, una muestra de la constancia y el compromiso que mantiene con este deporte.
No obstante, el momento más especial de su carrera llegó gracias a una persona muy cercana: su hijo Tadeo. El joven guardameta heredó la pasión futbolística de su padre y desde pequeño acompañó a “El Loro” en entrenamientos y partidos. Con el paso del tiempo se consolidó como portero y comenzó a construir su propio camino dentro de las canchas. La oportunidad de compartir equipo se convirtió en una experiencia inolvidable para ambos. “Jugar campeón junto a mi hijo es el sueño máximo que puede tener cualquier padre”, expresó emocionado.
Juntos forman parte del Real Cuauhtémoc, escuadra que retomó el nombre histórico del club fronterizo y que actualmente compite en las ligas de Tuxtla Gutiérrez. Durante 2026 conquistaron la Liga Premier de la capital chiapaneca, consiguiendo el bicampeonato y reafirmando el gran momento que atraviesa la institución.
Pero ese no sería el único logro importante del año. Meses antes, Cuauhtémoc Méndez recibió el llamado para integrarse a la selección Chiapas que participaría en un Campeonato Nacional celebrado en Lázaro Cárdenas, Michoacán. El proyecto estuvo encabezado por Paquito Mora y Julio, quienes reunieron jugadores de diferentes municipios como Tuxtla Gutiérrez, Comitán, San Cristóbal y La Trinitaria.
Durante varios meses sostuvieron entrenamientos y encuentros amistosos con el objetivo de llegar en las mejores condiciones posibles al certamen. La preparación incluyó partidos en diferentes municipios y una intensa convivencia que fortaleció al grupo.
Finalmente llegó el viaje hacia Michoacán. Después de largas horas de carretera, la representación chiapaneca inició su participación con un objetivo claro: luchar por el campeonato. Partido tras partido avanzaron hasta instalarse en la gran final, donde enfrentaron a Baja California Sur.
Tras un cerrado empate sin anotaciones, el título se definió desde los once pasos. La selección Chiapas mostró sangre fría y terminó imponiéndose en la tanda de penales para conquistar el campeonato nacional. La imagen de “El Loro” levantando el trofeo se convirtió en uno de los momentos más emotivos de su trayectoria. “Esa copa es para todo Chiapas. Nosotros fuimos a representar al estado y regresamos con el campeonato”, aseguró.
El logro tuvo una enorme repercusión en municipios como Comitán, La Trinitaria y Ciudad Cuauhtémoc, donde familiares, amigos y aficionados siguieron cada partido a través de transmisiones en redes sociales. Paradójicamente, fue justamente la tecnología uno de los temas que más reflexiones provocó durante la conversación.
Méndez Calderón recuerda que cuando comenzó a jugar apenas existía la radio como medio de información deportiva. Hoy observa cómo los encuentros pueden seguirse en tiempo real desde cualquier lugar del mundo. Incluso confesó la emoción que sintió al ver publicadas sus hazañas deportivas en las páginas de “Cuarto Poder”, algo que durante su infancia parecía imposible. “Antes solo quedaba el recuerdo de quienes estaban en el partido. Hoy todo queda grabado para siempre”, comentó.
Tiene claro que seguirá ligado a este deporte
A pesar de los éxitos recientes, reconoce que el retiro como jugador se encuentra cada vez más cerca. Después de dos operaciones de rodilla, considera que le restan algunos años en las canchas antes de asumir otro papel dentro del Futbol.
Ya sea como consejero, entrenador o simple aficionado, continuará compartiendo experiencias con las nuevas generaciones. Porque para “El Loro”, este deporte no solo representa competencia o campeonatos. Representa disciplina, amistad, salud y una oportunidad para mantenerse alejado de los malos hábitos. Ese es precisamente el legado que desea dejar. Un ejemplo de perseverancia para los jóvenes que sueñan con triunfar en esta disciplina.
Una muestra de que la pasión puede mantenerse intacta con el paso de los años. Y la prueba de que los sueños siguen siendo posibles, incluso después de más de cuatro décadas persiguiendo un balón.












