Santos, Brasil. * EFE. El Santos avanzó con muchos lujos y poca resistencia a cuartos de final de la Copa Libertadores con una goleada en su estadio por 3-0 sobre la Universidad de Chile, que, en el partido de ida, hace ocho días en Santiago, había ganado por 2-1.
Los brasilenos sellaron su suerte con un gol del lateral derecho Flávio, a los 34 minutos, y dos de Robinho, el primero a los 72 y el definitivo de penalti, a un minuto del fin del tiempo reglamentario, tras una acrobática jugada en la que se deshizo de tres defensores.
Gran exhibición
Ricardinho y Robinho fueron los maestros de ceremonia de un auténtico espectáculo de pirotecnia técnica en el que participaron activamente los laterales Flávio y Léo, el centrocampista Ricardo Bóvio y el punta Deivid.
El primer campanazo lo dio Deivid a los 32 minutos, cuando el árbitro argentino Horacio Elizondo le anuló un gol por clara posición adelantada. Dos minutos después quedó impresa una auténtica pintura en la que participaron todos los jugadores de ataque.
El pase de Robinho quedó a Ricardinho, quien de espaldas a la portería pasó con un taconazo a Flávio el balón entre las piernas de un zaguero.
El lateral derecho definió con frialdad y cierta indiferencia con un toquecito suave al ángulo derecho de Herrera, que había tomado vuelo al ángulo opuesto. El conjunto chileno sintió el golpe y durante varios minutos sus defensas se arrastraron con dificultad frente a la cabana para evitar una nueva caída.
Para el segundo tiempo el Santos sacó el pie del acelerador y sin la presión el equipo universitario aprovechó para adelantar sus líneas y probar suerte en el área de Mauro.
El portero brasileno respondió con elasticidad a un remate seco a distancia que Diego Rivarola soltó con sorpresa a los 54 minutos.
El entrenador Alexandre Gallo decidió entonces cargar baterías con el ingreso del veloz ariete Basilio en sustitución del autor del gol.
Patricio Galaz merodeó con mayor peligro en el área del conjunto brasileno no logró imponer su condición debido a que su socio de ataque, Diego Rivarola, hoy lució apagado y sin ambiciones.
La magra ventaja del Santos, que ya comenzaba a incomodar a seguidores en las tribunas, se vio robustecida a los 72 minutos en otra jugada de lujo que terminó con un centro de Deivid a Bovio, y un toque suave del centrocampista a Robinho para que dejara con maestría el esférico en el fondo de la red.
La noche de gala la redondeó el astro de 21 anos a dos minutos del final. Ricardinho, su fiel escudero, lo dejó con el balón y éste, en un callejón de 50 centímetros de longitud, eludió a tres defensas antes de sufrir un penalti, que cambió por gol un minuto después.











