"Buenos Aires * EFE. David Nalbandián vive obsesionado, aunque no lo parezca, por ganar un torneo de Grand Slam y la Copa Davis, que acaba de escurrírsele de las manos pese a su notable actuación en Moscú ante la Rusia de Marat Safin y Nikolay Davydenko.
Vaticina que el 2007 será ""el gran ano"" de Argentina, confiado en que su equipo ganará por fin la ""Ensaladera de Plata"", y que también puede ser el suyo, con algún título grande que consolide su idolatría entre los aficionados al Tenis en su país y le permita revivir la gloria que alcanzó en 2005 al obtener el Torneo de Maestros de Shangai.
David Nalbandián, o el ""Rey David"", como guste llamarlo, sabe que se avecina una temporada clave en su carrera, que encarará con 25 anos recién cumplidos y toda la fe respecto a sus notables condiciones como tenista.
""Creo que el 2007 será el gran ano de Argentina. En las últimas dos temporadas, más allá de los nombres, demostramos que podemos, juguemos en la superficie que juguemos"", asegura a quien quiera oirle el número ocho del mundo.
Ama a la Copa Davis, aunque le quite horas de descanso y le ponga piedras en la programación de su calendario personal. ""Hay otra atmósfera, otra adrenalina, más contacto con el público. Es como jugar en la selección argentina de Futbol, lo vivís como hincha y como jugador"", sostiene este fanático del River Plate, nacido en la localidad de Unquillo (Córdoba).
Se muere, también, por adjudicarse alguno de los cuatro torneos de Grand Slam, que parecen estar hechos a su medida.
""Un Gran Slam te sube automáticamente el ránking. Creo que tengo armas para ganar cualquiera de los cuatro"", afirma con la autoestima por las nubes, aunque reconoce que el suizo Roger Federer y el espanol Rafael Nadal están ""un escalón por encima"" del resto de los jugadores.
El 2006 lo vio caer en las semifinales del Abierto de Australia ante el chipriota Marcos Baghdatis, perder en la misma instancia ante Federer en Roland Garros e irse rápido en Wimbledon (tercera ronda) y en el US Open (segunda).
En Shangai, ciudad a la que llegaba para defender su título de ""maestro"", Nalbandián fue apeado en las semifinales por un inmenso estadounidense, James Blake, horas después de enterarse de la trágica muerte en su país de su ahijado de nueve anos.
El cordobés sabe que tarde o temprano le llegará su hora porque confía en su talento, el que forjó desde los cinco anos en la pista de cemento que su familia construyó en la parte de atrás de su casa, toda una rareza en un país en el que es religión el Tenis sobre polvo de ladrillo.
Admirador del alemán Boris Becker, Nalbandián tuvo una gran carrera como juvenil: se consagró campeón mundial en la categoría menores de 14 anos, ganó el Abierto de EEUU en 1998 y fue finalista de Roland Garros en 1999, ano en que además obtuvo el torneo de dobles en Wimbledon.
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