La falta de recursos o tiempo es una causa para que los padres de familia lleven a sus hijos a practicar Futbol en cualquier sitio, con gente sin la preparación necesaria, lo cual implica riesgos para los menores de edad, principalmente en su salud.
Ignacio Rangel, director general de la escuela filial Cruz Azul Oceanía, señaló entre los principales riesgos una lesión, una mala carga de trabajo o una metodología no adecuada para la edad cronológica del pequeño.
“Le puedes dañar el cartílago de crecimiento, una articulación, por una mala carga de trabajo, una mala postura, por patear el balón que no es indicado, esos detalles mínimos se desconocen”, detalló.
En entrevista, agregó: “Incluso en las canchas, si no hay el material correcto o si están llenas de piedras, de vidrios y así andan entrenando, son muchos aspectos principales relacionados a la salud lo que es el mayor riesgo”.
Propone
Ante ello recomendó conocer más a fondo la preparación que se le puede dar a los pequeñines o adolescentes en las escuelas oficiales, en comparación con las denominadas “patito” (que carecen de la calidad necesaria o de aval oficial), pues en muchas ocasiones los mismos padres de familia están mal informados.
“Nos han tocado aquí muchos padres de familia que dicen: ‘Mi hijo salió cansado del entrenamiento, es buena escuela’. Cuando a lo mejor te pusieron a correr sin ton ni son, y el papá cuando ve a su hijo cansado piensa que es buen fundamento para decir que esa escuela es de calidad. El papá debe darse cuenta de la preparación que tiene la gente que va a estar delante de su hijo en cada entrenamiento”.
Inclusive para cumplir el sueño del niño o joven es fundamental ser parte de una escuela filial o centro de formación avalado por las instituciones adecuadas, para que los adolescentes realicen las visorias que les puedan abrir las puertas al sueño de ser profesionales.
“No vas a salir nunca a hacer una prueba (estando en escuela ‘patito’) o a tener el respaldo de un club; cuando te dice ‘eres parte de mi filial haces una prueba conmigo’, porque se supone que llevas la metodología que te da el club y eso tendría que ser una ventaja adicional a la gente que va sin entrenar”.
Con tres años al frente de la filial Cruz Azul Oceanía y antes en una escuela con Atlante, el profesor Rangel pidió a los padres de familia o tutores guiarse de escuelas oficiales para evitar cualquier daño a los pequeñitos.
“En la actualidad es muy fácil no dejarse sorprender por la gente que no tiene una escuela oficial, te metes a la página del club, el que sea de tu agrado, te metes a escuelas oficiales y en la página del club ahí salen las escuelas registradas”, aseveró.
Visores falsos
Se les ve de dos a tres veces en las canchas tomando notas, fotografías e incluso hasta video, posteriormente preguntan por uno o dos jugadores a los que supuestamente les “echan el ojo”, se acercan a los padres de los menos y en algunos ocasiones se presentan con tarjetas de empresas o clubes de primera división.
Hablan con ellos indicando que sus hijos son candidatos para una visoria en algún club importante y al mismo tiempo realizan una llamada telefónica donde “acuerdan” una visoria evidentemente falsa.
Una vez que los padres caen en el juego el supuesto promotor convence a los familiares para que realicen depósitos que en casos especiales oscilan entre los 3 mil hasta los 15 mil pesos para cubrir gastos de representación. Consumado el acto jamás se vuelve a ver al supuesto visor.
Los mismos colegios particulares adscritos a la SEP han creado sus escuelas de Futbol, la mayoría trabajan sin el aval de la asociación, incluso sus entrenadores no están debidamente certificado para la enseñanza del deporte.












