"Las Rozas, Madrid * EFE. La selección española sigue quemando jornadas y etapas camino de Sudáfrica 2010, y lo hace con humildad, pero con ""hambre"" y con el sentimiento de que está ante su gran oportunidad de hacer historia en un Mundial.
Fernando Torres, el ""9"" de la Roja, el autor del gol del triunfo en la final de la Eurocopa 2008 ante Alemania, expresó el sueño y la ilusión de un grupo que hace dos años en Viena comenzó a cambiar el rumbo de la historia.
Y ese bloque, entonces dirigido por Luis Aragonés, y ahora, bajo la batuta de Vicente del Bosque, está dispuesto a dar otro golpe en la mesa y alcanzar la gloria de las glorias balompédicas para dejar atrás el cúmulo de decepciones en el que se han convertido las participaciones de España en la Copa del Mundo.
Esta selección, con los retoques en cuanto a nombres introducidos por Del Bosque, demostró en Austria que sabe ganar y, como recordó Torres, asumió como un toque de atención la eliminación en la Copa de las Confederaciones de Sudáfrica 2009 a manos de Estados Unidos en semifinales.
El delantero de Fuenlabrada, como todos sus compañeros, comprobaron que no son imbatibles y que en el mundo del Futbol los favoritismos no sirven para nada.
Aquella derrota, la única en la etapa de Del Bosque, fue un aviso a navegantes y dejó muchas enseñanzas a la selección como grupo e individualmente que ahora quieren aprovechar.
España dispone de un conjunto lleno de ganadores, de jugadores que desde las categorías inferiores saborearon las mieles del triunfo en competiciones internacionales, como Europeos e incluso en un Mundial, el Sub 20 de Nigeria, también, por lo tanto, en África.
Allí estuvieron hombres como Iker Casillas, Xavi Hernández y Carlos Marchena, quienes poco a poco han acogido bajo sus brazos a otros jóvenes que en los siguientes años siguieron sus pasos triunfadores en las selecciones ""sub"", pero que no encontraron el aldabonazo hasta la noche mágica de Viena después de romper la barrera mítica de los cuartos de final al superar en los cuartos de final a Italia tras una tanda de pénaltis.
España se ha convertido en una de las dos o tres grandes referencias estos últimos años y figura en el podio quinielístico previo para Sudáfrica. Los internacionales españoles no rechazan el favoritismo. Lo asumen con tranquilidad y, como recordó Torres, antes este llegaba ""de puertas adentro"" de un país siempre aspirante pero que nunca culminaba, y ahora se produce desde fuera, desde los medios de comunicación internacionales, seleccionadores y jugadores rivales.
Todos asumen el reto y su ""hambre"" permanece intacta. Se sienten, además, más maduros por la experiencia acumulada en estos dos últimos años y creen que ""ya toca"", y su sueño es ""seguir haciendo historia"".
Para ello la selección sigue milimétricamente el plan marcado en estos inicios de concentración, y lo hace rodeada del sentimiento, éste sí demasiado eufórico, de una afición incondicional que, entrenamiento sí y otro también, abarrota los graderíos del campo central de la Ciudad del Futbol en apoyo de Del Bosque y sus pupilos.
Hasta la FIFA eligió esta jornada para efectuar a primera hora de la mañana un control antidopaje por sorpresa a ocho jugadores, como había anunciado en febrero, e incluso la ""Roja"" se hizo la foto oficial, en la que el barcelonista Pedro Rodríguez lució el dorsal 18 en vez del 2 inicialmente designado.
En este equipo el buen ambiente preside la convivencia, y un madridista, Raúl Albiol, aceptó cambiar el número a Pedro, con lo que vestirá el ""2"" que lució en la Eurocopa y en la Copa de las Confederaciones y el azulgrana lucirá un número que le agrada más. Hubiera sido, sin embargo, raro ver a un atacante con dicho número.
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