Madrid * EFE. Nada podría danar más la sensibilidad y el corazón de los norteamericanos en materia deportiva que sus doce mejores golfistas del momento, liderados por el deportista mejor pagado del mundo, Tiger Woods, regresaran a casa el próximo lunes con una nueva derrota en la Copa Ryder frente a Europa.
En el K Club de Dublín, la sede de la Ryder, llueve incesantemente y el fuerte viento juguetea con las bolas de Golf. La cola del huracán Gordon se pasea también por Irlanda y los capitanes intentan convertir en pina a sus doce golfistas que compiten entre sí semana tras semana. En medio de ese ambiente, la anfitriona Europa gana en las apuestas.
Los espectadores estadounidenses han aguantado casi impertérritos cómo los europeos humillaban a los suyos en las dos últimas ediciones de esta prestigiosa competición. Europa se impuso tanto en The Belfry (Inglaterra) como en la última de 2004, ésta la más humillante de la historia y, además, a domicilio (Oakland Hills).
El golf es un deporte multitudinario en los Estados Unidos. Los casi 30 millones de golfistas censados son el motor de una industria que mueve millones de dólares, cuya maquinaria no deja de crecer.
En la Europa continental, salvedad hecha con el Reino Unido, este deporte se populariza a un ritmo cada vez más elevado, con un interesante impulso empresarial y de negocio, pero que en modo alguno se asemeja a la ampulosidad que se vive al otro lado del Atlántico.
Pese a estos parámetros distintos, que inevitablemente establecen también enormes diferencias en el número de jugadores profesionales, su calidad, la importancia de sus circuitos (Ligas profesionales) y sus montantes en premios, Europa domina a los estadounidenses en la Copa Ryder. Este duelo, convertido en una especie de hombre rico hombre pobre, mantiene intacto su esencia primigenia: no se juega por dinero.
El honor y un pequeno trofeo de alzada menor a medio metro es lo único que estos 24 multimillonarios buscarán desde hoy en el K Club de Dublín, un campo disenado por Arnold Palmer y con sólo 15 anos de antigüedad.











