Arriba del ring son rudos implacables, pero abajo, Maquiavelo y el Tanque Infernal doblan las manos para convertirse en técnicos del equipo América Peques.
Desde hace unos meses, el Deportivo Bondojito es testigo de sus andanzas con el balón y los goles, aventura que emociona a los enmascarados. “Es un proyecto para animar a nuestros hijos a practicar deporte. Después de la pandemia era algo necesario, se hicieron adictos a los videojuegos”, acepta Maquiavelo, quien hasta hace poco luchaba en el CMLL.
Sin embargo, no descarta compartir su sueño con su hijo, uno de los niños que se visten de amarillo en busca de triunfos. “La Lucha Libre la trae en la sangre. Incluso, mi chavo me anima para ir a entrenar. Espero algún día pueda hacerlo con él”, comentó.
El mayor reto con el equipo de niños, en el que también destaca una pequeña, “es tener paciencia, porque son niños que le echan ganas y hay que apoyarlos al mismo nivel”, dice el Tanque Infernal. Americanista a morir, el “maloso” disfruta esta faceta, “porque es algo que me apasiona, antes de la lucha libre jugué mucho tiempo Futbol, así que es un lujo hacerlo”.
Estos atletas por ahora se mantienen fuera del ring, pero no descartan que puedan regresar cuando sean requeridos, ya que nunca dejarán de ser luchadores según afirmaron.












