Este 10 agosto se cumplirán 31 años de aquella hazaña que Ricardo Borges Pastrana realizó al cruzar nadando una distancia de 24 kilómetros en las aguas del río Grijalva, en el Cañón del Sumidero, sin embargo, el nadador no podrá festejarlo junto a su entrenador de ese momento, Javier Farrera Nuricumbo, quien la noche de este martes falleció en Tuxtla Gutiérrez.
El profe Farrera, como muchos los conocen, fue un impulsor del deporte en la capital del estado, comenzando con la Natación, dando vida hace más de tres décadas al Club Pulpos del Issste.
Uno de sus primeros alumnos fue Carlos Moreno Guzmán, quien hoy cuenta las horas para intentar ser el primer chiapaneco en cruzar el Canal de la Mancha y quien, precisamente antes de viajar, convocó a una conferencia de prensa en la que Farrera Nuricumbo estuvo presente para respaldarlo.
En la vida de Javier Farrera no faltaron las hazañas, ya que en 1987 tomó a un joven de 19 años, Ricardo Borges Pastrana, para nadar de la Cueva del Silencio al embalse de la presa hidroeléctrica Manuel Moreno Torres, en Chicoasén, una distancia de 24 kilómetros, en un tiempo de 6 horas, 40 minutos, un logro que hasta la fecha se sigue recordando e incluso hay un torneo que lleva el nombre del nadador, a quien siempre acompañó Farrera Nuricumbo.
En cuanto a su formación, Javier Farrera fue egresado de la Escuela Normal en Licenciatura en Educación Física, y posteriormente fue docente, así como jefe del departamento de educación física federalizada.
En los últimos años colaboró en el Instituto del Deporte Tuxtleco, así como en la Universidad Autónoma de Chiapas, y a la par de estas dos instituciones se volvió un incansable promotor del deporte.
Descanse en paz, Javier Farrera Nuricumbo.












