"Melbourne * EFE. Una tórrida jornada más en el Abierto de Australia, con 43 grados de temperatura, obligó de nuevo a que los partidos se disputasen bajo techo y con aire acondicionado, y los tres últimos espanoles que quedaban en el cuadro, David Ferrer, Tommy Robredo y Virginia Ruano fueron eliminados.
Los tres cayeron en la misma pista, la Vodafone, que se convirtió en una auténtica tumba. Primero, Virginia Ruano ante la belga Justine Henin-Hardenne, por 6-0 y 6-3, luego Tommy Robredo ante el argentino David Nalbaldian, por 6-3, 6-0, 2-6 y 6-2, y por último David Ferrer ante el veterano francés de 33 anos Fabrice Santoro.
Huir de las altas temperaturas y colocar los partidos bajo techo forma parte de la regla sobre el calor extremo que se aplica en esas situaciones. Se hace más humano, desde luego, pero a los jugadores espanoles y a muchos otros suramericanos les priva de la vivacidad de la bola.
De todos, quizás David Ferrer tenía mayores posibilidades, habida cuenta que su rival es el más veterano del cuadro y venía de luchar tres horas y 47 minutos ante el argentino Gastón Gaudio. Pero Santoro dio muestras de una gran experiencia, atacando la bola con velocidad y subiendo 72 veces a la red, para ganar 44 puntos en ella.
Su gran bagaje en dobles, con 18 títulos, el último en la Copa Masters en Shanghai, y entre ellos en Melbourne en el 2003 con su compatriota Michael Llodra, proporcionan a Santoro esa confianza a la hora de acercarse a la red y volear de la que todavía Ferrer carece.
El partido fue extrano, con 17 roturas de servicio en total pero Santoro supo llevárselo en los tramos finales de cada manga por su mayor iniciativa. ""Me faltó chispa y él estuvo eléctrico"", comentó el jugador de Xavea, que en algunos momentos se sintió crispado y que incluso mostró su ira al golpear un micrófono sobre la pista.
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