"Estados Unidos AP. C.J. Spiller tenía casi todo descifrado. Había portado su mejor traje, planeaba la mejor estrategia para hablar con el entrenador en jefe de Clemson, Dabo Swinney, y hasta ponderaba lo emocionados que estarían sus compañeros tras conocer que su corredor estelar volvería para su última temporada de elegibilidad. La única parte complicada para Spiller en aquel día de enero del 2009 sería decirle a su madre. Sabía cuánto quería Patricia Watkins ver a su hijo menor alcanzar su meta de toda la vida: jugar en el Futbol Americano profesional.
De hecho, Watkins había pasado los últimos días hablando con Spiller sobre todos los riesgos potenciales de desperdiciar la oportunidad de declararse para el draft de la NFL del 2009, incluyendo la posibilidad de lesión.
""Sabía cuánto había soñado sobre este día, y no quería que se perdiera esa oportunidad"", dijo Watkins. Pero cuando Spiller llegó en su automóvil al estacionamiento de las instalaciones de Clemson, sabía lo que debía hacer, aunque podía imaginar la decepción en los ojos de su madre. ""Tenía que ser un hombre en todo esto"", dijo Spiller en entrevista reciente. ""No quería ser como cualquier otro en esta situación. Sabía que deseaba dejar una marca en este lugar"".
Lo que Spiller entendió que hubiera sido sencillo volverse profesional después de su tercera campaña colegial. Aunque compartía deberes del backfield con su ex compañero James Davis, la opinión generalizada era que Spiller sería por lo menos una selección de la parte baja de la primera vuelta. Pero Spiller también tuvo la madurez de comprender algo sobre el proceso de entrar a la NFL: si era lo suficientemente bueno para ser una selección alta entonces, sería aún más atractivo para los clubes tras un cuarto año en la universidad. Esa táctica ha hecho de Spiller el corredor mejor calificado para el draft de este mes. Dotado con una velocidad eléctrica, (recorrió las 40 yardas en 4.37 segundos durante el Combinado), rapidez explosiva y un juego multifacético, es exactamente la clase de arma que los coordinadores de la NFL desean desatar sobre sus oponentes.
""Puede lastimarte saliendo del backfield, con sus habilidades como receptor, y devolviendo patadas"", dijo un director de personal de la AFC. ""Y cuando llega al segundo nivel, no va a haber mucha gente que lo alcance. La gente habla de lo grande que es [el corredor de Tennessee] Chris Johnson ahora, pero este chico es mejor de lo que era Johnson en ese punto de su carrera"".
Por mucho que la velocidad sea el sello personal de Spiller, se enorgullece sobre lo mucho que ha mejorado en otros aspectos del juego durante el año pasado. Conoce las críticas que le hicieron sobra durante su tercera temporada colegial -ataques que iban desde su efectividad corriendo entre los tackles hasta su durabilidad- y ha intentado hacerle frente a cada potencial debilidad. Al hacerlo, Spiller produjo una campaña que le ganó honores como el Jugador del Año en la ACC y un sexto lugar en las votaciones por el Trofeo Heisman. Entre sus más notables logros están 1,212 yardas terrestres, 503 yardas por recepciones, un promedio de 32.8 yardas por devolución de patada de salida y 20 touchdowns.
Spiller fue tan impresionante durante su carrera universitaria que los aficionados de Clemson corearon su nombre constantemente durante su último juego en casa. Mientras trataba de aguantarse las lágrimas aquel día, supo cuánto había crecido como jugador, especialmente en cuanto a su fortaleza.
""En lugar de ser únicamente un jugador explosivo que podía escaparse 50 yardas en cualquier momento, se convirtió en un tipo que comprendía lo que significaba obtener cuatro yardas cuando eran necesarias"", declaró Swinney. Agregó Spiller: ""Pienso que realmente crecí en cuanto a mi protección de pase. No fui responsable por ello -al principio en mi carrera- porque debía salir por una orilla a atrapar pases. Pero quería mostrar a la gente que podía bloquear. No quería que hubiera dudas respecto a mi juego"".
La única duda ahora respecto a Spiller será qué tan alto será reclutado en el draft. La opinión generalizada sostiene que se irá en el Top-15. Fácilmente podría colarse al Top-10. No hay carencia de equipos en esa sección del draft que se sentirían intrigados por Spiller (incluyendo a Cleveland, Buffalo, San Francisco y Seattle), y un corredor así de dinámico es difícil de ignorar. Sería sencillo imaginarlo encajando en el molde de otros corredores pequeños que han tenido éxito en esta liga recientemente.
Cuando consideras a los jugadores que se han sobrepuesto a cuestionamientos respecto a cómo su tamaño podría reducir su efectividad (hombres como Johnson de Tennessee, Maurice Jones-Drew de Jacksonville, Ray Rice de Baltimore y Jamaal Charles de Kansas City), la tendencia es que mayor no siempre significa mejor tratándose de corredores, Como dijo Spiller: ""Cuando ves lo que han hecho algunos de ellos al siguiente nivel, muestra a la gente que las cosas están cambiando. La gente puede ver que el tamaño realmente no importa"".
Spiller se ha dedicado a demostrar eso toda su vida, desde el momento en que su desaparecida abuela, Nettie Pearl Allen, lo inscribió en el Futbol Americano infantil en Lake Butler, Florida, a la edad de 6. Spiller también aprendió una lección valiosa al tener que esperar su oportunidad en aquellos días. Ya que su cumpleaños cayó en un momento tan tardío del calendario (15 de agosto), era demasiado joven para competir con sus amigos durante su primera experiencia organizada en el juego.
Cuando el entrenador dio la noticia a Spiller, sabía que el chico estaría descorazonado. De hecho, Spiller amaba tanto el juego que el entrenador le ofreció un premio de consolación: Spiller podría ser el ayudante del equipo. Spiller saldría corriendo a cada reunión previa a la jugada cada vez que sus compañeros necesitaban agua, y obedeció la única regla de su entrenador: mientras Spiller ayudaba, no podía tocar el ovoide.
Eso terminó siendo la última ocasión en que un entrenador debió mantener a Spiller alejado del balón. Terminó convirtiéndose en eun Parade All-American en la Union County High School de Lake Butler, pero su experiencia de preparatoria no fue del todo sencilla. Pearl falleció después de una batalla de dos semanas con el cáncer de pulmón, poco tiempo después de que Spiller llegó al noveno grado. Para un chico que no podía esperar a llegar a la misma escuela que su abuela, quien trabajaba como custodia en Union County, la devastación lo hizo encerrare en sí mismo por meses.
Hubo muchos días en que Spiller, entonces un estudiante de secundaria, despertaba a las 5:30 en la mañana para llevar a su abuela a la escuela (pese a que él no necesitaba estar en clase hasta las 8).Y no fue hasta que Spiller estaba llegando al décimo grado que fue capaz de empezar a soltar el dolor.
""Sólo recuerdo haber estado emocionado de estar cerca de ella todos los días, de saber que si me metía en problemas, podía ir a hablar con ella"", dijo Spiller. ""Fue difícil para mí lidiar con eso cuando ella falleció. Le dije que aunque no estaba allí físicamente, su espíritu seguí allí"", dijo Patricia Watkins. ""Ella te está mirando desde arriba. Ella quería que creciera y convirtiera sus sueños en realidad porque vio algo especial en él a una corta edad. Ella siempre le dijo que no parara una vez que comenzara. Por eso C.J. siempre ha sabido terminar el trabajo"".
Esa dedicación se hizo evidente en todo lo que hizo Spiller en Clemson, como dijo el hermano mayor de Spiller, Darren: ""La muerte de nuestra abuela afectó el modo en que C.J. jugaba el deporte"".
Spiller no estaba satisfecho cuando ganó 938 yardas y anotó 10 touchdowns como reserva de Davis en su año de novato. Nunca se sintió menospreciado por compartir tiempo en los siguientes dos años, a"











