"México * Agencias. En otras Ligas, deportes y lugares del mundo, el caso de Jesús Corona habría tenido un castigo ejemplar sobre la carrera deportiva del jugador; sin embargo, aquí, Cruz Azul, todavía no han tomado ninguna postura al respecto, y tampoco la selección mexicana.
El simple hecho de verse involucrado en una situación legal extracancha puede costarle caro al jugador cementero, porque no sólo dañó su imagen, sino la de la institución para la cual trabaja.
Y si se le suman las mentiras que fue diciendo, utilizando los micrófonos del área de prensa del club y portando el escudo del equipo, entonces la situación se agrava, pero ni así los directivos han reaccionado rápidamente para imponer una sanción a Corona, o por lo menos no la han hecho públicamente, algo que resulta incomprensible porque se trata de un caso que como mínimo amerita una explicación para los millones de aficionados que tiene la Máquina y que creyeron en la palabra del futbolista.
Por el momento, el presidente del Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas, no ha fijado una postura clara luego de que Jesús aceptó que es el responsable de la agresión física que sufrió Julio César Rivera afuera de un bar en Guadalajara, Jalisco, la madrugada del 7 de febrero.
En tanto, el director deportivo de La Máquina, Alberto Quintano, sólo se limitó a mencionar que en el club siempre creyeron ""en la inocencia de Jesús"", porque él mismo se deslindó de la culpabilidad desde el primer momento, y que con la vuelta que dio el caso, la ""percepción podría cambiar"".
Lo único que se ha interpretado como posible castigo a Corona fue que el director técnico, Enrique Meza, lo sacó del cuadro titular durante cuatro partidos consecutivos, aunque el estratega argumentó cuestiones deportivas cuando tomó esa decisión. Y para entonces el portero todavía se declaraba inocente.
Las acciones de Corona bien podrían tener un alto costo en lo que se refiere a lo estrictamente deportivo si estuviera en otra parte del mundo.
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