Goles, rock y acelerador a fondo

Goles, rock y acelerador a fondo

Su afición al futbol y a la música de rock hicieron una parada en los pits para dar paso a otra de sus pasiones: el deporte motor.

Christian Ortíz del Pino, joven empresario y campeón del serial de monoplazas Rabbits 1.8 -en el 2018-, se presentó en las redes sociales del Súper Óvalo Chiapas para hablar sobre su llegada al automovilismo deportivo, una de sus pasiones de toda la vida.

Junto a sus hermanos Pablo y Sai, Christian disfrutaba desde niño viendo las carreras profesionales por televisión, de las cuales hoy cumple el sueño de ser protagonista con la escudería Del Pino OH Racing.

“De toda la vida como hermanos hemos compartido el gusto por el automovilismo, cuando éramos pequeños existían las antenas parabólicas y poníamos un canal donde veíamos las carreras”, contó el piloto en entrevista.

Aunque también desde niño es muy aficionado al futbol y con el equipo de su empresa ha sido campeón de torneos amateur, y hasta patrocinadores de clubes profesionales, compartió que otra de sus pasiones es la música, por lo que hasta la fecha toca la batería en un grupo de rock.

“Comparto el gusto por la música, es mi hobbie, no soy músico, desde pequeño toqué instrumentos porque mi papá nos lo inculcó”, aclaró el piloto.  

El campeón de la temporada 2018 de los Rabbits 1.8, apuntó que su llegada al serial se dio justamente gracias a su afición por el soccer, pues jugando conoció a Emilio Roqueñí, quien junto a su familia estaban organizando el nuevo campeonato de monoplazas.

Se acercaron al Súper Óvalo Chiapas para saber más del proyecto y de ahí vino la oportunidad de correr en 2017, debutando ni más ni menos que en la fecha anual de Nascar en Chiapas, como categoría invitada por el campeonato nacional.

La primera carrera -compartió- fue sufrida, pues aún estaban preparando el carro con el que se estrenarían, el cual quedó listo apenas minutos antes de la bandera verde de salida.

Tras compartir el monoplaza con sus hermanos en la primera temporada, al año siguiente cada quien corrió de manera individual.

En su caso -contó- adquirió un carro usado -el de la piloto Berenice Esparza quien se retiraba del campeonato-, logrando correr hasta la segunda fecha y logrando tres sorprendentes banderas a cuadros que lo metieron de lleno a la pelea por el campeonato.

A partir de ahí -recuerda- más que ir siempre por el primer lugar, tomó por estrategia terminar ante todo las carreras, lo cual le funcionó pues se mantuvo sumando puntos y liderando.

“El 2018 ha sido uno de los años que fue muy peleado, no se decidía hasta la última fecha, el rango de diferencia de puntos era de dos o tres”, recordó el piloto, quien tuvo un cerrado duelo con los pilotos Arturo Pola y Toño Mendoza, a quienes superó para llevarse el trofeo de campeón, tras diez carreras.

“Quise compartir ese campeonato con mis hermanos porque tal vez éramos rivales dentro del campeonato, pero nos traía mucho ese sentimiento de hermandad”, comentó.

Para cuando pueda reanudarse la actual temporada -asegura-, más que verse peleando por ser nuevamente campeón le gustaría que alguno de sus hermanos viviera este logro, sin inclinarse por Pablo o Sai, pues ambos tienen mucho talento y “traen un manejo muy similar, uno es más agresivo que otro pero hasta el mismo trazado tienen, es una moneda al aire verlos correr en pista”.