Plata en sus primeros Juegos Olímpicos, María Guadalupe González es una atleta “incombustible” que se destaca en la Marcha desde su primera carrera y acumula récords a pesar de sumar solo tres años en el atletismo de élite, ya que su sueño era ser medallista olímpica como boxeadora.
Nacida en Tlalnepantla (Estado de México), el 9 de enero de 1989, la corredora llegó a la Marcha casi de rebote, debutando en julio de 2013, tras un infructuoso paso por el Boxeo, donde no lograba competir por su bajo peso, y otra escala en las carreras de velocidad (400, 800 metros), donde quiso imitar a su “admirada” Ana Gabriela Guevara.
Fue una lesión en los meniscos que la empujó a iniciarse en la Caminata, pero sólo como fórmula para recuperarse de las lesiones que amenazaban con dejarla fuera de su sueño de ser una atleta a nivel mundial.
Pronto comenzó a despuntar y José Luis Peralta la “descubrió” y la convenció para lanzarse a la Caminata, una disciplina que no apasionaba a Lupita y que jamás soñó que la podría subir a un podio olímpico.
Con 162 centímetros de altura y apenas 47 kilogramos de peso, Lupita tiene un físico ideal para la Caminata, pero es probablemente su capacidad mental la que la ha subido al podio este viernes en Río de Janeiro al término de una carrera histórica.
“En algún momento pensé que estaba fuera, pero recuerdas todo lo que has trabajado y no tienes miedo de intentarlo una vuelta más, y al final ya estás en la última vuelta, y lo dejas todo”, aseveró. “México también puede, México es grande. El camino no era este, quería llegar en el Boxeo o en la carrera. Pero aquí estoy”.
Pocos pueden presumir de una capacidad mental como Lupita para lograr hitos equiparables al de este viernes, como su victoria en el Panamericano de Toronto 2015, cuando tras cruzar la meta se desmayó, al parecer por no haberse hidratado en toda la carrera por orden de su entrenador.
Fue en el Mundial de Roma, este año, cuando presentó credenciales como la mejor del mundo en su especialidad, al colgarse el oro pese a cruzar segunda la meta, ya que la vencedora, la china Liu Hong, dio positivo por dopaje.
Liu, su gran rival, oro hoy y todavía poseedora del récord mundial con un tiempo de una hora 24 minutos y 38 segundos obtenido en 2015 en la localidad española de La Coruña, logró competir en estos Juegos tras apenas un mes de sanción por aquel dopaje.
En apenas tres años y con apenas una decena de carreras profesionales de 20 kilómetros a sus espaldas, tiene ya un ranking continental (1:26:17).












