Así como sucedió hace cinco años, después de ganar la Copa Oro con la selección mexicana, a Miguel Herrera lo despidieron por sus conductas antideportivas.
El Club América anunció el cese del entrenador debido a que “sus actitudes dentro de la cancha no cumplen con la grandeza de la institución, ni son los que espera la directiva del club y mucho menos la afición”, tras la bronca con el auxiliar técnico del LAFC y que terminó con la eliminación de la Liga de Campeones de la Concacaf.
Emilio Azcárraga, propietario de los azulcrema, ya había advertido a Herrera sobre sus acciones, hace apenas un año. “Tiene que cambiar, así será porque la disciplina va de arriba para abajo”, dijo. Miguel no cambió.
Cómo no recordar el bochornoso episodio del 2015, cuando en el aeropuerto de Filadelfia, Herrera se encontró con Christian Martinoli, y enfurecido atacó al comentarista deportivo de TV Azteca, mientras que Michelle, hija del director técnico, abofeteó a Luis García.
Estas acciones le costaron su puesto en el combinado nacional. Para el América, el Piojo “ya no se ajusta al plan deportivo y administrativo que para mediano plazo se ha fijado”. Se le repitió la historia al timonel mexicano, dos veces campeón de Liga MX.












