"Cracovia, Polonia. * EFE. Un concierto de música clásica y las recién reconciliadas hinchadas de dos eternos rivales del futbol, los equipos del Cracovia y el Wisla, coincidieron en homenajear a Juan Pablo II en la explanada cracoviana de Blonie.
Un desfile de hinchas de ambos clubes, que desde la muerte de Karol Wojtyla han hecho votos de paz, recorrió la ciudad de Cracovia desde la Plaza del Mercado Mayor hasta Blonie, lugar clave para el recuerdo del Papa fallecido el sábado pasado y sepultado hoy (ayer).
En esa misma explanada se celebró anoche una misa de vigilia con un millón de asistentes y se transmitió hoy el funeral del Vaticano ante 800.000 personas, según cifras de la televisión polaca.
El lugar se identifica en Cracovia con grandes eventos relacionados con el Papa, como la ""marcha blanca"" de 1981, bajo la conmoción por el atentado perpetrado en la Plaza de San Pedro por Ali Agca, así como la multitudinaria misa con dos millones y medio de personas en 2002, durante la última visita de Wojtyla a su país.
Los hinchas de los dos equipos cracovianos sellaron hace unos días su paz en homenaje al Papa, gran aficionado al futbol y seguidor del Cracovia, en cuyo estadio, vecino a la explanada, se celebró el lunes una misa por Karol Wojtyla.
Tras el desfile de los aficionados al futbol, y después de escucharse siete campanadas, puntualmente a las 21:37 -hora en que murió el Papa polaco hace seis días- comenzó un concierto de música clásica ante miles de personas congregadas en Blonie. La sesión se abrió con el Réquiem de Mozart, interpretado por la Sinfonieta Cracovia y el Coro de la Filarmónica de Cracovia, bajo la dirección de Tomas Senderling.
A continuación se leyó un fragmento del poema de Karol Wojtyla ""La Noche de Semana Santa de 1966"", recitado en polaco y traducido al alemán, francés, inglés e italiano.
Siguió otro Réquiem, de Gabriel Fauré, que interpretaron las sopranos Sophie Daneman e Ingrid Perruche y los barítonos Joao Fernández y Mark Stone, acompanados por la misma orquesta, para cerrar con el ""Ave María"", de Anton Brücnerr.
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