Derribes, sumisiones y técnicas que probaron su eficacia en torneos de nivel mundial, fueron parte de las enseñanzas que transmitió el campeón internacional mexicano, Iván Leyva Briones, en su más reciente visita a la capital del estado.
Originario de Querétaro, Iván impartió seminario de Jiu Jitsu Brasileño y Grappling en la Extreme Fight Academy (EFA) Chiapas del maestro Adán Castillejos Gallegos, y, en este marco, narró parte de su experiencia combatiendo en países como Turquía, Italia e Inglaterra.
El peleador, que es además reconocido por sus actuaciones en la prestigiada liga mexicana Budo Sento Championship, habló para los lectores de Cuarto Poder sobre su método de enseñanza, el cual está dirigido a todos los niveles, aclarando que nunca es tarde para comenzar a practicar; en su caso, se inició en las Artes Marciales a los 18 años de edad, por invitación de su hermano David, quien lo incentivó a entrenar MMA para bajar de peso.
“Lo que siempre digo es que nunca practiqué otro deporte, entré al Jiu Jijtsu a los 18 años y por ende no soy alguien atlético, no tengo tanta habilidad psico-motriz como otros chicos y las técnicas me han salido, entonces creo que a gente con más habilidad les favorecerían bastante las técnicas, sería un plus en esa parte”, comenta de inicio.
Explica que el Jiu Jitsu es conocido como “el arte suave”, un método de combate que hasta puede ser considerado como una ciencia, y con la cual se puede controlar al oponente mediante diferentes técnicas.
En este tenor, menciona al norteamericano John Danaher como su referente en esta disciplina, si bien su maestro es Iván Burgos, de quien aprendió y perfeccionar su estilo y eso intenta transmitir a los alumnos, además de que expandan su mente más allá de que solo ejecuten movimientos y suden en los entrenamientos.
Al respecto, remarcó que para quienes practican el Jiu Jitsu se abre el mundo, pues aprenden a trasladar su habilidad en los combates a la resolución de problemas en la vida real.
“Cuando tenemos un problema se nos hace visión de túnel, a veces queremos hacer una llave de brazo, pero el rival es más fuerte y solo estamos jalando, pero el problema nunca lo estamos solucionando porque el round se acabó o la persona se soltó y así es en la vida diaria”, explica.
Finalmente, Iván transmite parte de su filosofía de vida, pues la de él le cambió con su deporte.
“Gracias a dedicarle tiempo al Jiu Jitsu pude dedicarme a bastantes cosas que me hacen feliz, y eso también es un mantra que llevamos muy seguido a la academia, hacer cosas que te hagan feliz”, puntualizó.












