"Nueva York * Agencias. Los primeros cinco partidos de esta temporada no son una base sobre la cual debería juzgarse el futuro de Mark Sánchez como mariscal de campo de franquicia, de la misma manera que no debería contarse con que la decisión de los New York Jets de deshacerse del receptor de ranura Derrick Mason haga caer un relámpago de miedo en los vestidores.
Los problemas de los Jets durante su inicio de 2-3 van más allá de Mason o del miedo contagioso de que Sánchez no sea la clase de mariscal de campo de franquicia capaz de liderar a un equipo, como Bill Parcells, ex entrenador de los Jets, sugirió esta semana. ¿Cómo podríamos saberlo sobre la base de este año? Sánchez necesita más ayuda en este momento. No menos.
Lo más llamativo del abrupto intercambio de Mason es que produce un tajo profundo en algo que siempre se ha tomado como un evangelio: la idea de que Rex Ryan puede dirigir a cualquiera y sacar lo mejor de todos, de modo que se le pueden dar descartes, jugadores descontentos y estrellas incomprendidas. Porque todo el mundo ama jugar para Rex.
Evidentemente, para Mason no era así. La otra bandera roja que levanta el despido de Mason es que los Jets -y finalmente ellos mismos lo han reconocido- tienen problemas internos. No se trata solamente las típicas quejas externas sobre el coordinador ofensivo Brian Schottenheimer, sobre la falta de velocidad de la defensiva, o de la suerte que ha tenido Sánchez de salir intacto de unos pocos partidos.
Namath, Parcells y el tackle nariz retirado Kris Jenkins de los Jets han criticado al equipo durante las últimas dos semanas. La sorprendente decisión de los Jets de desprenderse de Mason demuestra la magnitud de los problemas que la franquicia cree tener detrás de escena.
Una bocanada de pánico sin lugar a dudas está comenzando a asentarse sobre los Jets. Y si el equipo llega a perder contra Miami (0-4) por ""Monday Night Football"" en su primer partido en casa en un mes, será el empujón final. Se desatará un infierno, y entonces será razonable preguntarse realmente si tienen lo que hace falta para levantarse.
Hay que considerar lo arisca que se ha mostrado la gerencia durante los últimos tres días: en primer lugar, los Jets tomaron la medida extraordinaria -y muy extraña- de emitir un comunicado anónimo unos 90 minutos antes del partido del domingo en New England para negar un reporte del New York Daily News de que Mason y los receptores titulares Santonio Holmes y Plaxico Burress se habían quejado con Ryan por la ofensiva. Se pensaría que los Jets tienen mejores cosas que hacer antes de un partido frente a su principal rival divisional.
Sentaron a Mason contra los New England Patriots e insistieron en que no fue porque había hecho comentarios críticos acerca de la ofensiva, sólo para canjearlo 48 horas más tarde y decir que sólo se dio porque los Houston Texans los habían llamado.
De todos modos, ¿no se han dado cuenta de que el novato Jeremy Kerley de pronto luce increíble? Tan increíble, de hecho, que ahora hay que creer que Kerley de pronto dejó prescindible a un hombre experimentado como Mason, un veterano de 15 años con 12 mil yardas totales de recepción y cerca de mil recepciones... a pesar de que el movimiento ha dejado a los Jets con un cuerpo de receptores peligrosamente delgado.
Peor aún, el hombre que contó la historia el miércoles luego del intercambio antes de que Ryan subiera al podio fue el gerente general de los Jets, Mike Tannenbaum, quien no había tenido una conferencia de prensa durante la semana con los medios de comunicación desde el inicio de la temporada regular.
No sin razón la gente de afuera huele unas cuantas mentiras y pánico en las acciones de los Jets durante las últimas 72 horas. El profundo Jim Leonhard reconoció frente a su casillero el miércoles que ""el nivel de confianza obviamente está un poco bajo"" y el liniero ofensivo veterano Brandon Moore admitió que ""por supuesto"" que hay que ganar el partido del lunes.
""Estamos 2-3"", dijo Moore. ""Hay un sentido de urgencia. Lo hay"".
Uno de los riesgos del enfoque de la gran tienda de campaña de Ryan siempre ha sido que puedes terminar invitando un circo a la ciudad.
Pero más allá de eso, no hay necesidad de confundir los problemas que los Jets tienen ahora diciendo que la incapacidad de Sánchez de trabajar más eficientemente con Mason, Holmes y Burress en lo que va de la campaña demuestra que Sánchez no tiene lo que hace falta para ser un mariscal de campo de franquicia o de ganar a lo grande en esta liga.
Sánchez ya ha ganado en la NFL, en caso de que alguien se haya olvidado. Y puede volver a ganar si no le rompen la nariz contra los Oakland Raiders, no tiene que correr por su vida ante los Baltimore Ravens y no se ve tan cinchado por los Dallas Cowboys que termina con un chequeo por conmoción cerebral.
Para el partido del domingo ante New England, el plan de juego más conservador y basado en el juego terrestre de los Jets parecía inteligente y no merecedor de las críticas que ha recibido desde entonces. Los Jets no sólo tenían la esperanza de mantener a Tom Brady fuera del campo de juego, el plan también parecía diseñado para mantener a Sánchez con vida.
Y aún así, cuando Sánchez respondió con calma a los comentarios de Parcells el martes en su spot semanal de radio diciendo que los entrenadores de los Jets saben que pueden contar con él para ""dominar el plan de juego"" que le ""permiten"" ejecutar, fue difícil no preguntarse si no se filtraba algo de frustración de parte de Sánchez también, a pesar de sus incontables protestas de lo contrario. La ofensiva ya estaba penando antes de que Mason hiciera sus observaciones sobre ""las grietas"" que estaban quedando expuestas, o de que Holmes dijera ciertas cosas sobre la línea ofensiva y sobre Sánchez que impulsaron al mariscal de campo a sentarse a hablar con Holmes para aclarar las cosas.
La extirpación quirúrgica de Mason es una buena distracción de todo esto. Dominará las conversaciones del equipo por un día y se reavivarán los pedidos por Terrell Owens o Randy Moss. ¿Pero luego qué? No cambia el hecho de que la línea ofensiva de los Jets no ha rendido bien, y que el juego terrestre ha sido inconsistente esta temporada, o de que Sánchez ya se encuentra en su tercera temporada con los Jets y aún no ha llegado a trabajar con el mismo cuerpo de receptores abiertos.
Después de cinco partidos, los Jets parecen tener una ofensiva que no sabe qué quiere ser, o que ya no sabe en qué se destaca. Las fallas ofensivas han sido tantas esta temporada que el ala cerrada Dustin Keller reconoció el miércoles que a veces los videos de los partidos con Sánchez bajo fuego han sido difíciles de ver.
""Definitivamente"", dijo Keller. ""Cada vez que miras la grabación y ves al hombre que estás bloqueando recibir un golpe, te sientes mal. Ha recibido una buena paliza. Ha recibido muchos golpes. Creo que dadas las circunstancias, ha sido un mariscal de campo muy duro y se ha recuperado muy bien. Nunca dice nada al respecto, porque sabe que los muchachos no quieren que se golpee, los muchachos no están tratando de dejar que lo golpeen. Pero igual...""
"











