Joven atleta bendecido

"Estados Unidos * Agencias. El hombre que es reverenciado en una aldea nigeriana y está a punto de recibir millones de dólares de la NFL come en un Cracker Barrel cerca de la Interestatal 80.

No es exactamente el territorio de Prince Amukamara -el lugar está lleno de ciudadanos de la tercera edad luego de las 11 de la mañana en un viernes- y se escucha la música country por los altavoces. Pero a él le gusta estar ahí. Amukamara ordena sin mirar el menú: los hot cakes de Momma, huevos revueltos, chorizo de pavo. ""Siempre pido lo mismo"", dice.

En un lapso de 45 minutos, entre dos vasos de agua con hielo y dos raciones de miel de maple sobre carne, cero personas se le acercan a Amukamara para pedir un autógrafo. Quizás en territorio de los Cornhuskers, están acostumbrados e tener héroes defensivos en el pueblo.

Hace un año, Ndamukong Suh se fue Nº 2 global en el draft de la NFL, y entre aterrorizar mariscales de campo para Detroit, el tackle defensivo de 305 libras de peso realizó varios viajes a su alma mater para saludar. De vez en cuando, Amukamara envía mensajes de texto a su ex compañero de equipo en Nebraska para pedir consejos, pero probablemente no necesite mucha ayuda en este punto.

El esquinero senior proyecta para ser reclutado en el Top-10 en el draft de la NFL del siguiente mes, una idea que hace tres años parecía imposible cuando deseaba pedir su transferencia por un cambio de posición, e incomprensible de comprender para los miembros de su familia que saben poco del Futbol Americano.

Es diferente de aquél que fue el último gran jugador en salir de Nebraska. Suh podía asustar a un camión escolar lleno de niños con su dura mirada, y estaba tan metódicamente enfocado en el draft que apenas y habló con algún reportero el invierno pasado; Amukamara es afable, accesible, y rara vez deja de sonreír.

Pasó sin problemas una de sus últimas pruebas, impresionando a los cazatalentos en su pro day la semana pasada, y ahora es tiempo para reflexionar sobre dónde se encuentra y hacia dónde se dirige.

""Soy un tipo que vive día a día"", aceptó Amukamara. ""Sólo me gusta pensar en el momento. Es lo que me mantiene humilde"". Quizás Romanus Amukamara puede ponerlo en mejor perspectiva. Llegó a América desde Nigeria en 1980. Se unió al ejército y tomó dos empleos para mantener a su familia. El Futbol Soccer era su deporte en casa, y la primera vez que vio jugar a su hijo Futbol Americano, Romanus estaba espantado. Su acento sigue siendo grueso, y sus recuerdos son vívidos.

""Verlo... a veces empiezo a preguntarme cómo es que es mi hijo"", dijo Romanus. ""Éste el el sueño americano para nosotros"". Los Amukamaras fueron bendecidos seis veces, con seis bebés sanos, y cada nombre tiene su historia. Princess nació primero, con su nombre predeterminado por la sangre real que corre en las venas de la familia. Luego llegó Prince, y después Precious.

""La nombré Precious porque mis hijos son tan preciados para mí"", explicó Romanus. ""Luego tuvimos a Promise. Mis hijos nunca tuvieron problemas yendo al hospital o algo así, y dije, 'éste es el trabajo de Dios. Prometo a Dios mantenerme siempre leal, y le continuaré sirviendo por todas las cosas buenas que ha hecho'"".

Dos hijas más siguieron, Peace y Passionate. Prince bromea con que crecer con cinco hermanas fue grandioso porque nunca tuvo que hacer sus deberes. Obtuvo su gran velocidad de su madre, Christie, una ex oficial de policía en Nigeria, quien corrió a nivel profesional en su país. Ella vuelve a visitar una vez al año, y se ha preocupado porque sus hijos nacidos en América conozcan su herencia.

Romanus arribó a América en 1980 gracias a una visa de estudiante, y más tarde se convirtió en ciudadano de los Estados Unidos y se unió el ejército. Christie lo siguió en 1988, y la familia eventualmente se mudó de New Jersey al clima más soleado de Glendale, Arizona.

Nigeria parece distante para el único hijo varón de los Amukamaras. Ha pasado gran parte de su vida en los centros comerciales, canchas de baloncesto, y sobre el FieldTurf. Aquí está lo que sabe: cuando su bisabuelo fue rey de una aldea en Nigeria, tenía 56 esposas. La última vez que fue a Nigeria, en el 2001, se enfermó por los mosquitos y la comida, y perdió 20 libras.

""Tenemos una casa allá"", dijo Prince. ""No me tratan como realeza, pero nos tratan con respeto. La gente es muy amable con nosotros. Es un poco raro, pero a la vez es bueno. ""No hacen genuflexiones, ni se ponen de rodillas, pero nos dan la mano y asientan con la cabeza. O algunos de ellos temen decir 'hola' porque piensan que somos muy diferentes, especialmente porque vivimos en los Estados Unidos"".

A veces, le vendría bien dejar a un lado las referencias reales, y el nombre. Los oponentes solían molestarlos con el cántico de ""Prinncesss"". Usualmente los callaba con una jugada espectacular.

También es el bromista de la familia, y ocasionalmente sorprendía a sus padres y hermanas. Romanus y Christie trabajaron múltiples empleos para mantener a flote a la familia, lo que significaba que Prince no los veía demasiado hasta sus últimos años de preparatoria.

Los sábados, decía que podía hacer muchas cosas, y probablemente hubiera preferido ir a jugar por ahí. Obtuvo una beca para tomar clases en un junior college, y eventualmente amasó 24 créditos cuando aún estaba en la preparatoria. Ni siquiera les dijo a sus padres al principio, pero Prince siempre se estaba preparando.

Lideró a Apollo High School a tres campeonatos estatales en Baloncesto, y ganó competencias de pista. Cuando los expertos de draft cuestionaron la velocidad de Amukamara en este invierno, le hizo reír. ¿No sabían que tenía los mejores tiempos de 100 y 200 metros en el estado de Arizona? ¿No sabían lo que solía hacer?

El gran amor de Amukamara, su gran pasión, era jugar como corredor. Anotó casi 50 touchdowns en sus dos años finales en Apollo, corrió para 3 mil 389 yardas, promedió 11.9 yardas por acarreo. En su último partido, una derrota de playoffs en tiempo suplementario, Amukamara corrió para 366 yardas y cuatro touchdowns. Ah, y jugaba en la secundaria también, pero la defensiva no era lo mejor en el currículo deportivo de Amukamara, sólo un agregado.

Cuando se paró en el Memorial Stadium durante un Nebraska-Colorado en un frío día de noviembre en el 2006, como adolescente, Amukamara quedó pasmado. En unos pocos meses, estaría en Lincoln compitiendo por un puesto como corredor. En unos pocos meses, todo cambiaría.

Hasta este día, Amukamara no comprende exactamente lo que pasó entre noviembre y junio. Asumió que lo engañaron. Recuerda haberse reunido con el ex entrenador de corredores de Nebraska Randy Jordan, quien durante ese fin de semana de otoño me estaba ""inflando"", declaró Amukamara.

Recuerda llegar para los entrenamientos del verano del 2007 y ser dirigido a la sala de juntas del ""Coach Elmo"", como se conocía a Phil Elmassian. Era entrenador de la secundaria. ""Yo me quedé, '¿Qué pasó aquí?'"", admitió Amukamara. ""Me dijeron la sala en la que estaba y ahí acabó todo"".

Para ser justos, Amukamara concede que fue reclutado como atleta, lo que significa que jugaba múltiples posiciones. ""Pero nadie me dijo: 'Si vienes aquí, jugarás como back defensivo'. Yo pensaba que jugaría como corredor"", confesó.

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