Kluft| la atleta m‡s completa del mundo

"Estados Unidos * EFE. La sueca Carolina Kluft se ha convertido en la autŽntica reina de la pista como s—lo lo hacen los grandes: sufriendo hasta el final. El estadio Ol’mpico de Helsinki se rindi— ante esta joven que, tras vencer en el campeonato del mundo de Par’s (2003) y en los Juegos Ol’mpicos de Atenas (2004), consolida su posici—n como la nsmero uno del Atletismo mundial.

Si en los pa’ses latinos la vecindad entre equipos o naciones suele ser un motivo de rivalidad, los escandinavos demostraron, al menos en el caso de Kluft, que esta cultura deportiva no les pertenece. El psblico finlandŽs tuvo la ocasi—n de disfrutar del carisma y los gestos vibrantes de esta rubia que, durante los dos d’as que duraron las pruebas de heptatl—n femenino, llen— de alegr’a las gradas del estadio.

La emoci—n se mantuvo hasta el final. El duelo entre Kluft y Eunice Barber, nacida en Sierra Leona y con nacionalidad francesa, no se resolvi— hasta la sltima de las siete pruebas, los 800 metros lisos. Kluft part’a primera, a s—lo dieciocho puntos de Barber, y esta distancia se le sol’a dar mejor que a la francesa.

La atenci—n de todo el estadio y de los que segu’an la prueba por televisi—n se centraba en las calles cinco y seis. Pistoletazo de salida. Eunice Barber domina toda la carrera durante 600 metros. En los sltimos 200, Carolina Kluft saca a relucir su clase, la sobrepasa y logra el segundo puesto. Sesenta y tres puntos sobre Barber, que finaliza cuarta. Kluft se proclama vencedora de heptatl—n en el mundial de Helsinki.

La n—rdica alcanz— el oro con un total de 6.887 puntos; Eunice Barber, plata, sum— 6.824; y Margaret Simpson, de Ghana, consigui— el bronce con 6375 puntos, la primera medalla en un mundial de Atletismo para su pa’s.



Un particular esp’ritu

competitivo

La atleta rubia, con tan s—lo veintid—s a–os, ha demostrado al mundo entero que es la nsmero uno de las siete pruebas. Su esp’ritu competitivo es elevad’simo y ha comentado en varias ocasiones su forma de ver la rivalidad, aquello que resume su filosof’a de la competici—n: ""Me gusta competir con mis rivales, no contra ellas"".

La veterana Eunice Barber, medalla de plata, explica esta forma que tiene la sueca de entender los enfrentamientos deportivos: ""Ella no necesita competir contra sus rivales, porque su snico rival autŽntico es ella misma"".



La sueca Carolina Kluft

se volvio a reafirmar con

la medalla de oro

Y tras la competici—n y con la medalla de oro colgada, se volv’a a reafirmar en esa forma de afrontar las pruebas deportivas: ""Yo me concentrŽ en m’ misma, sin preocuparme demasiado de lo que hac’a mi principal rival. GuardŽ fuerzas para los sltimos 200 metros y all’ la pude batir"".

Asegur— que si hubiera sido superada por Barber habr’a conseguido la plata y ""no habr’a pasado nada"".

Cuando se le ha insinuado la posibilidad de batir el rŽcord del mundo -en poder de la estadounidense Jackie Joyner-Kersee desde los Juegos Ol’mpicos de Sesl «88, con 7.291 puntos- se ha limitado a repetir: ""No me quiero meter esa presi—n a–adida. Lo que hago es tratar de dar de m’ lo mejor, f’sica y mentalmente"".

Hija de una saltadora de longitud y un jugador de Futbol, Kluft mam— desde muy peque–a el ambiente y esp’ritu deportivos. Quiz‡ por esto la atleta rechaza entrar en polŽmicas, como la que se le plantearon los periodistas con Eunice Barber. La francesa protest— por el primer salto de longitud de la n—rdica, al entender que hab’a sido nulo, e hizo labor de equipo con su compa–era Marie Collonville en la sltima prueba, los 800 metros, para tratar de arrebatarle el oro.

La heptatleta sueca se–al— que en dicha carrera consider— normal que las francesas hiciesen una labor conjunta.



Un car‡cter encantador

Su sonrisa, comentan algunos, tambiŽn ha arrasado en Helsinki. Estudiante de historia en la Universidad de Vaxjo (Suecia) y disc’pula del tŽcnico Agne Bergvall, disfruta con el Atletismo y por ello hace disfrutar a todo aquel que est‡ en el estadio.

Al contrario que otros importantes deportistas suecos como el tenista Bjšrn Borg o el esquiador Ingemar Stenmark, Carolina Kluft transmite sensaciones, es expresiva cuando se alegra, se r’e o se enfada. Presenciar sus actuaciones supone sentirse part’cipe de sus emociones.

""Me gusta la competici—n, el entrenamiento, me gusta tener relaci—n con el psblico y las otras participantes"", comenta.

No ha querido por ahora trasladar su residencia, y prefiere vivir en una granja en Karlskrona (Suecia) con su novio, en plena naturaleza y entre animales. Cerca de sus familiares y amigos, que la llaman ""Caro"".

Kluft ayuda en labores humanitarias en pa’ses africanos y apadrina ni–os de Kenia, aunque el asunto no es el que m‡s le gusta comentar en psblico.

""Pienso que todos tenemos parte de responsabilidad a la hora de intentar de solucionar los problemas del mundo"", comenta.

Ya es una personalidad en su pa’s -donde fue elegida mejor deportista del a–o en 2002 y 2003- y en todo el mundo, con el galard—n a la mejor de la temporada, en 2002, de la Asociaci—n Europea. TambiŽn con el premio a la estrella emergente de la IAAF en 2003.

Carolina kluft aguarda con especial ilusi—n los pr—ximos Europeos, que tendr‡n lugar el pr—ximo a–o en su pa’s, en la ciudad de Gotemburgo, que supone para ella ""una motivaci—n suplementaria"".

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