La autoridad de Brasil se prolongó en Chile 1962

"Madrid * EFE. Fue en este Mundial donde Espana logró la mejor clasificación de su historia. El cuarto puesto que todavía resguarda y que el paso del tiempo ha sido incapaz, siquiera, de igualar. Ademir, que marcó nueve goles, fue el máximo artillero. Un consuelo insuficiente para la ""canarinha"".

El quinto Campeonato del Mundo fue puesto en escena por Suiza en 1954. Dieciséis países tomaron parte de él con inesperado triunfo final para Alemania Federal. Hungría, gran favorita, flamante campeona olímpica, invicta durante casi cuatro anos, claudicó frente al poderío germano (3-2).

Fue el torneo donde emergió la figura de Ferenc Puskas. Su companero Sandor Kocsis, con once tantos, fue el máximo artillero.

Espana se quedó en puertas por culpa de un sorteo después de una eliminatoria sin solución contra Turquía. El cuadro hispano ganó 4-1 en Madrid pero perdió en Estambul 1-0. El desempate de Roma también acabó en tablas (2-2).

La imagen de un nino italiano extrayendo una bola de un bombo -la de Turquía- es aún una de las más peculiares de la historia de los Mundiales. El azar dio la espalda a Espana.

Sin alternancia organizativa, el Viejo Continente asumió la puesta en escena del siguiente campeonato. Suecia 1958. Fue el de la explosión del que, para muchos, ha sido el mejor futbolista de todos los tiempos: Edson Arantes do Nascimento ""Pelé"". Con diecisiete anos lideró el camino de Brasil hacia su primera corona universal.

El cuadro sudamericano se impuso en la final al anfitrión (5-2). ""Pelé"" y Vavá firmaron dos tantos cada uno. El quinto fue de Zagalo.

Nombres ilustres del escenario futbolístico de todos los tiempos entre los que se incluyó el del francés Just Fontaine, que realizó trece goles en seis encuentros. Una cifra que permanece aún hoy inalterable. Por supuesto, fue el máximo anotador.



La magia de ""Pelé""

La autoridad de Brasil se prolongó en Chile 1962. Revalidó el título con su victoria frente a Checoslovaquia por 3-1. Pelé apenas aportó su magia. Se lesionó en el segundo partido y dejó de contar en la contribución del campeón.

Su estela la recogió Garrincha, el mejor del campeonato. Sin embargo, el bagaje goleador fue escaso. Seis jugadores, entre ellos Garrincha y Vavá, se repartieron el honor del mejor goleador con cuatro tantos. El húngaro Albert, el ruso Ivanov, el yugoslavo Jerkovic y el chileno Leonel Sánchez, compartieron méritos con los dos brasilenos.

El dominio de Brasil se estancó en 1996, en el Mundial de Inglaterra, que conquistó la corona tras batir en la final del estadio de Wembley a Alemania Federal (4-2).

La polémica acompano el último encuentro. Después de noventa intensos minutos cerrados con empate a dos se llegó a la prórroga.

El árbitro suizo Gottfried Dienst concedió el tercer gol a los ingleses a pesar de que el balón no rebasó la meta germana. El cuarto también fue muy protestado. Fue anotado con seguidores ingleses en pleno terreno de juego.

Un joven Franz Beckenbauer despuntó en Inglaterra. Fue incluido entre los mejores del torneo. Junto a loa ingleses Bobby Moore y Bobby Charlton y con el portugués más destacado de todos los tiempos, Eusebio, máximo goleador con nueve dianas.

La resurrección de Brasil, que en Inglaterra fue apeada en la primera fase en lo que ha sido una de las peores actuaciones de su historia, llegó en México 1970. Logró su tercer título y se llevó la copa Jules Rimet en propiedad.

Fueron tiempos de cambio. De la explosión económica y la irrupción y el desarrollo de las nuevas tecnologías. México 70 fue el primero de los mundiales televisados en directo a todo el mundo.

El Futbol ya estaba en todas las casas y empezaba a formar parte de las vidas de los aficionados.

Pelé consolidó su estrellato y llevó al combinado brasileno, dirigido por Mario ""Lobo"" Zagalo, al triunfo en la final contra Italia (4-1). Fue el triunfo de la magia. Del Futbol arte como máxima expresión. De un grupo fantástico del que formaron parte Carlos Alberto, Gerson, Rivelino, Jairzinho y Tostao.

El torneo mexicano dejó, sin embargo, espacio para nuevas figuras. Y advirtió la llegada de la potente selección alemana.

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