Fue el año pasado en la ciudad etíope de Adís Abeba cuando la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a la Charrería mexicana como Patrimonio de la Humanidad, grado que se ganó por la majestuosidad y la cultura que tiene para el país.
En el documento emitido por el organismo mundial se destaca el valor de esta disciplina en el país, pero sobre todo, “constituye para las comunidades un medio para transmitir valores sociales importantes a las nuevas generaciones sobre esta costumbre de hacer suertes a caballo vestido con traje de charro”, indican.
Tanto la Federación Mexicana de Charrería como la Asociación Nacional de Charro manifestaron su beneplácito por tal distinción al considerar que representa un orgullo cultural ser parte de algo que da identidad al país.
De acuerdo con la historia, la Charrería surgió debido al menosprecio que sufrían los indígenas, y al tener el caballo como principal animal útil en la Conquista, se ganaron un respeto.
La primera autorización para ser considerados jinetes la otorgó el marqués de Guadalcázar, Don Diego Fernández de Córdoba, quien aceptó por mandato del virrey Luis de Tovar Godínez formar un grupo de 22 indígenas montados a caballo para cuidar y pastorear más de 100 mil cabezas de ganado en una hacienda en Pachuca, Hidalgo, en la primera mitad de siglo XVII.
Luego, los caciques otomíes, Nicolás Montañez, Fernando de Tapia y el instructor Fray Pedro Barrientos construyeron los cimientos para el surgimiento de la Charrería, para propagarse después a los estados de México, Puebla y Jalisco.
La Charrería goza de un calor inigualable, por lo que poetas, pintores, músicos, historiadores, artesanos y personas de reconocida cultura han participado de alguna manera de este concepto. Lo han llevado a la literatura, al cine y desde luego a la pintura.
De la misma manera, el caballo, el jinete y los ruedos forman parte de un mundo en donde la sastrería, sombrerería, platería, zapatería, fustería, talabartería se mezclan en un solo concepto. La Charrería fue declarada Deporte Nacional por el presidente de México Manuel Ávila Camacho, y se instituyó el 14 de septiembre como Día del Charro.












