México * EFE. En un año de algunos triunfos y muchas frustraciones, la ciclista Belem Guerrero sobresalió como lo mejor del deporte de México en el 2004, año en el que el país ganó tres medallas de plata y una de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas.
Después de una pésima actuación en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, Belem cayó a su punto más bajo como atleta y algunos adelantaron su retiro, pero se levantó y este año encabezó la clasificación de la Copa Mundial, ganó bronce en el Campeonato Mundial y plata en los Olímpicos, todo en la carrera por puntos.
Sus éxitos fueron un bálsamo para los mexicanos que confiaron en la medalla de oro de la velocista Ana Guevara y sufrieron de más al ver la baja de rendimiento de la campeona mundial de 400 metros, que si bien también logró plata en Atenas, estuvo muy por debajo de sus registros habituales.
A principios de año, Ana se lesionó de una manera algo rara: tomó una medicina para el estómago y el medicamento le lesionó un tendón; fue suficiente para que dejara de entrenar y se malograra la que debió ser su mejor temporada.
Ante la bahamesa Tonique Williams, Ana perdió en julio su invicto de casi tres años y frente a la misma rival, fue relegada a un segundo plano en los Juegos Olímpicos que se ganaron con un tiempo de 49.41 segundos, un registro lejos del 48.89 que hizo la mexicana cuando ganó los Campeonatos Mundiales de Atletismo en París'03.
México logró otras dos medallas olímpicas de los hermanos Óscar e Iridia Salazar, quienes se aprovecharon de un buen sorteo en el concurso de taekwondo y se colocaron entre los mejores del mundo, Óscar con medalla de plata, Iridia, con bronce.
Lo más doloroso del año fue el recrudecimiento de la guerra entre el Comité Olímpico Nacional y la Comisión Nacional del Deporte (CONADE) que dieron la impresión de estar más concentrados en ganar su pugna particular que en los triunfos del país. Para ridiculizar a su contrario, el Comité Olímpico calificó de muy malo el trabajo en Atenas'04, mientras CONADE lo etiquetó de bueno y parecieron referirse a dos delegaciones distintas.
Como en otras temporadas, el deporte de México se basó más en el empuje de algunas figuras que en un plan ordenado de desarrollo deportivo y salvo excepciones, los mexicanos siguieron lejos de los mejores del mundo en casi todos los deportes individuales; en los colectivos ni siquiera se clasificaron a Atenas'04.
Es triste que el futuro no parece mejor y salvó algunos casos como los saltadores Paola Espinosa y Romell Pacheco y el campeón juvenil de caminata Eder Sánchez, son pocos los jóvenes con posibilidades de ganar medallas en Pekín'08.
Este año, los dirigentes deportivos, atletas y medios parecieron cegarse por las 138 medallas de oro ganadas por México en los Centroamericanos y del Caribe de San Salvador'02, devaluados por la ausencia de Cuba, y por 20 medallas de oro en los Panamericanos de Santo Domingo'03, siete de ellas en deportes no olímpicos y casi todas las otras sin rivales de nivel mundial. En el 2004, el deporte mexicano enmascaró su atraso con cuatro medallas olímpicas, una cosecha aceptable, si se toma en cuenta que está dirigido por dos cabezas enemistadas entre sí, que en el próximo ciclo olímpico parecen estar dispuesta a mantener su devastadora batalla de egocentrismo y poder.
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