No podía existir una mejor manera de coronarse que haciéndolo en el estadio donde mejores resultados has tenido en los últimos meses.
Sí, aunque no sea su propia casa, el Olímpico Universitario pertenece al Cruz Azul y de manera más que merecida.
Finalmente, la décima llegó para la Máquina. Con poco tiempo en el banquillo celeste, Joel Huiqui ya escribió su nombre en la historia de la institución que lo vio crecer, formarse y triunfar, tanto como jugador y, ahora, como director técnico.
Primer tiempo
Con un (1-2), el conjunto de la Noria derrotó a los Pumas en CU, se quedó con el Clásico de la Obsesión, con el orgullo de la capital y con lo más importante: el trofeo del Clausura 2026.
Los primeros minutos de la final se jugaron con demasiada cautela por parte de ambos equipos. Necesitaban asentarse en el terreno de juego, para descifrar la estrategia de su rival.
Paco a poco, la Máquina comenzó a carburar y generó peligro en la portería auriazul; sin embargo, para su mala fortuna, dicha portería era custodiada por Keylor Navas.
De nueva cuenta, el portero costarricense fue factor para que los felinos no recibieran gol. Sin él, la historia hubiera terminado desde antes.
En un contragolpe y, sin merecerlo del todo, los Pumas se fueron al frente en el marcador, con un golazo de Robert Morales (30’).
“La Pantera” apareció con un estupendo disparo desde las inmediaciones del área y perforó la cabaña de Kevin Mier, quien no tuvo nada que hacer.
El descanso llegó, justo a tiempo porque los dos equipos necesitaban un respiro, luego de la intensa primera mitad que ofrecieron en CU.
Segunda mitad
Para el segundo tiempo, los locales salieron con el objetivo de ampliar el marcador. Lo consiguieron, pero el tanto de Juninho Vieira no subió al marcador. Primera decisión fuerte tomada por el árbitro central, Daniel Quintero.
Inmediatamente, la Máquina empató el marcador, con un autogol de Rubén Duarte (53’).
Álvaro Angulo despejó un peligro centro, pero el balón se estrelló en el central español y se dirigió a la cabaña de Keylor.
Cuando todo indicaba que se jugarían los tiempos extra, Uriel Antuna fue expulsado (93’) y dejó a los Pumas con un jugador menos, la incertidumbre era máxima para el tiempo que faltaba por jugarse, pero ya no fue necesario.
Rotondi, el héroe
Carlos Rotondi apareció para darle el triunfo a los celestes (95’). Las más de 40 mil personas en el Olímpico Universitario no podían creerlo: el Cruz Azul se volvió a coronar en su propia casa.
De la mano de Joel Huiqui y de manera merecida, la décima ya duerme en La Noria. Para los Pumas y Efraín Juárez, la película no tuvo el desenlace que deseaba porque apreció un villano que le hizo vivir su peor pesadilla.












