Buenos Aires * EFE. Aparentemente superado el momento de tensión que, tres días antes de la final de la Copa Davis ante Rusia, produjo en el equipo argentino una discusión entre David Nalbandián y el capitán Alberto Mancini, la ilusión del equipo sudamericano vuelve a concentrarse en la pista moscovita.
Argentina nunca ganó la ensaladera de plata, y Rusia, con varios de sus jugadores actuales, la obtuvo hace cuatro anos en París por única vez.
El deporte argentino aguarda con ansiedad que el Tenis lo reivindique en un ano en el que se acumularon frustraciones en disciplinas que, se aseguraba, tenían posibilidades de alzarse con títulos mundiales, como el Futbol, el Baloncesto, el Hockey Hierba masculino y femenino y, en menor medida, el Voleibol.
En las últimas temporadas el Tenis argentino apuntó hacia el peldano más alto de la Davis, pero tropezó en etapas decisivas, como en las semifinales de 2002 ante los rusos, en las semifinales de 2003 frente a Espana, en los cuartos de final 2004 contra Bielorrusia, y en las semifinales de 2005 ante Eslovaquia.
La mayor esperanza de los argentinos está depositada en Nalbandian, el cordobés de 24 anos que ocupa el octavo puesto en el escalafón mundial y que ha ganado 18 encuentros y perdido tres en la Davis en los cuatro anos en que ha participado en el torneo. Jugará dos partidos individuales y el dobles.
En el circuito profesional está en desventaja ante Marat Safin, el número uno del Tenis ruso.











