"La jornada de descanso prohibe la ""dolce vita"""

"Pau, Francia * EFE. La segunda jornada de descanso se presentó en Pau como una bendición para los 158 supervivientes del Tour de Francia, que después de haber recorrido más de 2.600 kilómetros no ven el día de terminar, pero reposo no significa inactividad total, ya que todos deben entrenarse y cuidarse de manera adecuada si no quieren pagar la pereza a precio de oro en la jornada siguiente.

Descanso en el Tour de Francia no significa levantarse de la cama a mediodía, ni dedicarse al ""dolce far niente"", tampoco irse a tomar canas a una terraza por la noche. Al contrario, después de superar 9 puertos de primera, 5 de categoría especial y 3 de segunda en 15 días, los organismos necesitan mantenerse bien despiertos. ""El Tour no ha terminado aún y quedan etapas peligrosas"", es el mensaje de los responsables de los equipos.

El pelotón completo, repartidos en todos los hoteles de la zona, se levanta sobre las 9 de la manana, después el desayuno habitual y luego a la carretera para rodar un mínimo de 3 horas, por terreno llano, nada de puertos ni esfuerzos excesivos, pero tampoco paseo cicloturista.

El asunto consiste en no adormecer los músculos después de un esfuerzo intenso de dos semanas. Algunos corredores tienen miedo a la jornada de descanso porque luego, cuando vuelven a la ruta no se ""encuentran las piernas"", o las sienten demasiado duras, por lo que la factura a pagar en ocasiones ha sido de susto.

Después del entrenamiento, la consiguiente ducha y es cuando empieza el verdadero descanso. Una comida relativamente ligera, con el propósito de no modificar el metabolismo del cuerpo, habituado a un ritmo de trabajo durante dos semanas, y luego una siesta. La mayoría de los corredores no perdonan la cabeceadita después de comer, pero los hay quienes prefieren leer un libro o entretenerse con la televisión.

Antes de comer, o después, como en algunos casos, los líderes de los equipos tienen que atender a la prensa y hablarles de sus posibilidades de ganar o de subir al podio o explicar a los periodistas el porqué de su bajo rendimiento en la montana.

La visita de la familia supone un alivio para los corredores. Estar fuera de casa es la peor parte que llevan los ciclistas, así que ver a la novia, madre, mujer o hijos es una inyección de salud mental, aspecto más importante que el físico cuando ya se ve cerca el final de la carrera.

El masaje ocupa parte de la tarde. Si habitualmente se realiza después de cada etapa concentrado sobre todo en las piernas, con más tiempo, en la jornada de descanso se descarga también la espalda, a menudo dolorida por la postura en la bicicleta o por alguna caída.

Un paseo con los familiares o con los companeros al atardecer, antes de la cena, proporciona el punto para sentarse de nuevo ante la mesa. La cama se toma con ganas pensando en la próxima paliza en la carretera.

Armstrong emprende

en Pirineos su marcha

triunfal hacia París

El estadounidense Lance Armstrong ha dejado claro en las quince etapas disputadas que sigue siendo el rey del Tour y que actualmente no tiene oposición, por lo que saldrá de los Pirineos tras la jornada de descanso en marcha triunfal hacia París, donde le espera un retiro dorado.

El Tour reposó y tomó aliento en Pau con Armstrong de amarillo intenso, el italiano Ivan Basso como futuro sucesor y el danés Rasmussen en el papel de revelación. Son ahora los tres ocupantes del podio a falta de 6 etapas.

Del resto de favoritos, Ullrich y Vinokurov nunca inquietaron al poder establecido, y especialmente decepcionante ha resultado el dúo espanol Roberto Heras-Iván Mayo, perdidos en la general y hundidos en la montana, su terreno. Sólo Francisco Mancebo aguanta el tipo en sus marcas, quinto en la general y con opciones de mejorar.

El Tour echa de menos a Alejandro Valverde, el único corredor que le ganó un mano a mano a Armstrong y le paró un poco sus ímpetus imperiales. El espanol se llevó la etapa reina de los Alpes en Courchevel y luego se retiró lesionado en la decimotercera etapa camino de Montpellier. Había despertado la ilusión de la afición espanola, y al menos, a sus 25 anos y con el maillot blanco de mejor joven, dejó una imagen de futuro prometedor.

Los Alpes y los Pirineos no han logrado cambiar el guión marcado por el campeón texano. Si bien su dominio no ha resultado hasta el momento tan contundente como en anos anteriores, -no ha ganado ninguna etapa- ha mostrado superioridad y sentido táctico para ir adquiriendo ventaja en pequenas dosis. No ha sido demoledor, pero sí constante en su trayecto.

Sus rivales han intentado atacar, le han tendido alguna pequena emboscada, sobre todo el T-Mobile, con el trío Vinokurov, Kloeden y Ullrich en el Col des Pailheres, también Basso le puso a prueba camino de Les Domaines y en Saint Lary, pero todos acabaron con la moral por los suelos ante la respuesta del americano, que con equipo o sin él, sale de los peligros. ""No he estado solo, he estado con Basso y Ullrich y lo he pasado muy bien"", dijo, irónico, en la primera cima pirenaica.

El camino hacia París no se presenta precisamente plagado de optimismo para los espanoles. En 2004, Mancebo, Sastre y Pereiro acabaron en el ""top ten"". Este ano sólo Mancebo, siempre regular, opta por poner su nombre en la lista.

El líder del Liberty, Roberto Heras, triple vencedor de la Vuelta, no acaba de demostrar sus condiciones de hombre Tour en una de sus últimas oportunidades, e Iban Mayo (Euskaltel) no es aquel que deleitó con su victoria en Alpe D'Huez en 2003. Armstrong les saca más de hora y media.

No todo ha sido malo. Es destacable la actitud batalladora de hombres como el campeón de Espana Juan Manuel Gárate (Saunier) y de Oscar Pereiro (Phonak) y la buena imagen del joven del Liberty, Alberto Contador, un joven prometedor.

El Tour descansó en Pau con las fuerzas ya desgastadas y mirando con catalejo los Campos Elíseos de París. Después de abandonar los Pirineos hay que pasar el Macizo Central, con alguna etapa peligrosa como la decimoctava con repecho final en Mende, pero la general final quedará definida en la contrarreloj del sábado en Saint Etienne, última oportunidad para los aspirantes a hacerse la foto con Armstrong en el podio parisino.

Los Pirineos se despiden del Tour con la disputa de la decimosexta etapa entre Mourenx y Pau, de 180,5 kms. Los dos primeros tercios ofrecen montana, con los ascensos al Col de la Marie Blanque, de primera, y el Col del Aubisque, de categoría especial, desde cuya cima, en el km 108 de carrera, los corredores se lanzarán hacia la meta en descenso y terreno llano. Jornada propicia para las aventuras.

El ciclista italiano Claudio Corioni, que abandonó el Tour de Francia en la octava etapa, sufre de una microfractura en la rótula de su pierna izquierda, según anunció su equipo, el Fassa Bortolo.

Corioni, de 22 anos, que sufrió una caída en la primera etapa de la ronda gala, fue sometido a una resonancia magnética en Brescia. La prueba médica determinó el alcance de su lesión, que le obliga a guardar un reposo absoluto durante tres semanas. La edición de 2005 era la primera participación del corredor transalpino en el Tour de Francia.

El CSC danés anunció en un comunicado la renovación hasta 2009 del contrato con Ivan Basso, así como del acuerdo de patrocinio con la firma estadounidense Computer Sciences Corporation, cuyas siglas dan nombre al equipo.

La relación de ambos con el conjunto dirigido por Bjarne Riis expiraba en 2006.

El ciclista italiano, que ocupa la segunda plaza provisional en el Tour de este ano, resaltó su perfecta compenetración con Riis y que el CSC era el mejor equipo para desarrollarse como corredor y persona e ir en busca de los ""objetivos más altos"".

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