La nueva crisis de Los Balcanes

"Berlín * EFE. Eliminadas antes de concluir, siquiera, la primera ronda y despedidas del torneo por la puerta de atrás, Croacia y Serbia y Montenegro han dado, en Alemania, muestras de una crisis recurrente, de la dificultades que tienen para suplantar a su generación de oro.

Ni han tenido un buen torneo, ni han dejado una buena imagen. El paso por Alemania de las dos selecciones balcánicas ha sido más que decepcionante.

Serbia y Montenegro, que contra Costa de Marfil jugó su último partido como una selección única, se ha situado entre los peores de la historia. Con dos goles a favor y diez en contra, el conjunto que dirigió Ilija Petkovic es uno de los siete europeos, en toda la historia de los Mundiales, que no ha logrado ningún punto en la fase de grupos.

El equipo de Ilija Petkovic ha sido un mar de problemas que comenzó con la decisión del técnico de convocar a su hijo, Dusan, para sustituir al lesionado Mirko Vucinic. Dusan no se trataba de una joven promesa, sino de un veterano de 23 anos, que apenas había jugado en los últimos seis meses con su equipo, el OFK Belgrado, y no entró en sus planes en la fase de clasificación.

El escándalo de la convocatoria motivó que el propio Dusan renunciase a entrar en la lista y que su padre no quisiese sustituirle, con lo que Serbia y Montenegro empezó el Mundial con un jugador menos.

Incluidos en el llamado ""grupo de la muerte"", los ""plavi"" fueron dando tumbos. Cayeron ante Holanda (0-1) por ser demasiado conservadores, fueron humillados por Argentina (0-6) cuando trataron de ""sacar pecho"", según dijo el propio Petkovic, y perdieron por falta de actitud el último partido, después de ir venciendo por 2-0 a Costa de Marfil (2-3).

Ni ha respondido Mateja Kezman, expulsado contra Argentina, ni ha estado a buena altura Savo Milosevic, que alcanzó 101 partidos y anunció su salida de la selección, junto a Petkovic que tampoco continuará.

A Croacia, no le ha ido mucho mejor, en un grupo que parecía más fácil y pese a contar con el apoyo de 30.000 seguidores, que fueron siempre mayoritarios en cada estadio. Dio una buena imagen ante Brasil, que se impuso por 1-0, pero fracasó a continuación y regresa a su país con un solo punto, conquistado en un gris empate ante Japón (0-0).

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