"Los Ángeles * Agencias. El director técnico de la selección de Futbol de Estados Unidos, Bob Bradley, se alineó con quienes anticipan que la final de la Copa de Oro 2011 de la Concacaf la disputarán mexicanos y estadounidenses, el 25 de junio en el Rose Bowl de Pasadena, California.
""Sabemos que hay más presión para México y Estados Unidos de llegar a la final, que para otros selecciones. Pero reconocemos que hay otros equipos muy fuertes, por lo que no podemos dar nada por seguro. Sólo con una magnífica preparación, con un trabajo impecable, se puede llegar a la final"", aseguró el timonel del equipo de las barras y las estrellas.
Bradley, quien enviará a elementos de su cuerpo técnico para analizar los juegos del seleccionado de José Manuel de la Torre, en Seattle y Denver, ante Ecuador y Nueva Zelanda, respectivamente, confió que ya prepara el antídoto para el efecto ""Chicharito"", en una eventual confrontación ante el ""Tri"" mexicano.
""'Chicharito' ha tenido una temporada tremenda con Manchester United. Por su movilidad como delantero, su oportunismo para ubicarse en los lugares precisos, cerca de la portería, y nosotros esperamos encarar el reto de enfrentar a un jugador de sus condiciones.
Siempre estamos atentos a los jugadores talentosos de nuestros rivales y eso nos permite prepararnos lo mejor posible para encararlos"", señaló el estratega, quien a diferencia de la pasada edición de la Copa de Oro, en 2009, cuando presentó un equipo ""B"", esta vez, pone toda la carne en el asador.
""Esta Copa de Oro es muy importante para nosotros, ciertamente, porque determina al representante de la Copa Confederaciones 2013 y eso le da un significado supremo, además de que nosotros pretendemos demostrar que somos los mejores en Concacaf"", añadió.
-¿Están los mejores jugadores estadounidenses en esta selección?
""Sí, tenemos nuestro mejor equipo y estamos muy motivados de cara a este torneo. No estamos pensando en Copa América y todo nuestro enfoque está en la Copa de Oro"".
Bradley se refirió a México, anticipando una final que se ha convertido casi en una constante de la Copa de Oro, pero está consciente de las dificultades que representa su grupo.
""Enfrentamos un grupo difícil, y a mí me gusta concentrarme en el siguiente oponente. Abrimos contra un gran rival, Canadá, en Detroit, muy cerca de la frontera canadiense, así que esperamos un juego muy difícil, en una atmósfera cargada"", anticipó, y también se refirió a los otros dos rivales de sector.
""Panamá es un equipo con gran despliegue físico, y en cuanto a Guadalupe, demostró muy buen nivel en la pasada Copa de Oro, pues cuenta con muchos jugadores militando en clubes europeos"", dijo.
Bradley percibe una competencia más encendida en el torneo regional, con el arribo de nuevos técnicos y nuevas corrientes futbolísticas. De la Torre, con el ""Tri"", Suárez con Honduras, Almeida con Guatemala e Israel con El Salvador, lo mismo que Lavolpe con Costa Rica.
""También en torneos pasados hemos visto a técnicos excelentes, con Honduras. Con Guatemala, con México, pero en este torneo hay algunas caras nuevas, técnicos de calidad que toman el reto de dirigir en Concacaf, y eso hará que la Copa de Oro sea más competitiva"", añadió.
Y siguiendo dentro de esa hipotética final entre los acérrimos rivales de la Concacaf, a Bradley no le espanta la idea de encerrarse en el viejo coliseo de Arroyo Seco, para una final contra el ""Tri"" y con una tribuna pintada de verde.
""Nos dará un enorme placer llegar a la final y disputar el título en el Rose Bowl. Entendemos que muchos aficionados, incluyendo a los mexicoamericanos, que apoyan a México, y no importa en qué parte del país nos enfrentemos, siempre hay aficionados de ambas selecciones"".
En cuanto a la crítica de algunos sectores que cuestionan la perpetuidad de Estados Unidos y México como sedes del torneo, el estratega estadounidense comentó.
""No tengo idea de cómo se decide la sede, pero Estados Unidos y México cuentan con magníficos estadios, con aforos importantes. Además, Estados Unidos es un país con una gran diversidad.
""Recuerdo aquel partido de la pasada eliminatoria mundialista contra Honduras, en Chicago, mientras viajábamos en el autobús a lo largo de Lake Shore Drive, rumbo al estadio, toda la ruta estaba invadida por el azul y el blanco, con un mar de aficionados hondureños, que llegaban de todo el país y, algunos, que habían viajado desde Honduras. Siempre que jugamos contra rivales de la región, sin importar la sede, hay aficionados de ambas selecciones"".
Sobre la Copa América de Argentina, aseguró que no fueron, simplemente, porque no los invitaron. ""Jugamos la Copa América en 2007, tras disputar la Copa de Oro. Esta vez no fuimos invitados, pero es muy complicado disputar dos torneos en un año. Siempre que nos invitan, asistimos con gusto, porque se trata de una magnífica competencia, que cuenta con un enorme prestigio, con historia, y estoy seguro de que esta edición en Argentina será un gran evento"", comentó.
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