Todo se vino abajo cuando Carlos Salcedo demostró, por enésima vez, que ya no le ajusta la playera de la selección nacional. Justo después de que el central marcó el autogol (minuto 41) que permitió a Panamá soñar con sacar un valioso punto del estadio Azteca, la poca concurrencia demostró que se comportaría, siempre y cuando el equipo responda en la cancha. Eso explica que el grito “¡eh, puto!” apareciera tenuemente en algunos despejes del portero Luis Mejía.
Estas expresiones mínimas activaron el protocolo en el estadio Azteca, más no el de FIFA, por lo que México no sería castigado para su siguiente encuentro como local en esta Nations League. Lo que sí ocurrió es que sacaron a 30 individuos del inmueble por su mal comportamiento.
La selección recuperó la paz cuando José Juan Macías marcó su cuarto gol con la camiseta nacional. El delantero del León, luego de que Roberto Alvarado abriera el marcador (minuto 28), lleva cuatro festejos en tres partidos, pero el de anoche resultó bastante dulce, porque encaminó al Tricolor al triunfo sobre Panamá (3-1) e hizo que la afición se olvidara de esa incomoda expresión. Los pocos que gritaron “¡eh, puto!” se unieron a quienes entonaron el “Cielito lindo”. El gol de Rodolfo Pizarro, en la compensación, fue el colofón a una fiesta que pudo terminar en tragedia.
Positiva presentación del Tata en Santa Úrsula, aunque con una clara advertencia del público: no hará el polémico grito solo si su equipo rinde sobre el lienzo verde.












