Londres * EFE. La visita de la reina Isabel II de Inglaterra y el regreso de Rafael Nadal como número uno ponen la guinda a un nuevo Wimbledon, con más premios y menos espectadores, que evita verse salpicado por los ritos mundialistas con restricciones de pantallas, vuvuzelas y banderas.
Treinta y tres años después de su última visita al All England Clb, que acogió entonces la victoria de la británica Virginia Wade, Su Majestad, de 84 años y mecenas de ese club, volverá a seguir en directo el Gran Slam sobre hierba de la temporada. La Copa del Mundo de fútbol que se disputa en Sudáfrica y que coincide con el arranque del torneo, mañana, y las dos semanas de partidos hasta la final el 4 de julio, se prevé que eclipse la repercusión de Wimbledon.
La mayoría de tenistas demostraron ya en sus primeras ruedas de prensa que siguen con atención los partidos del Mundial y está claro que, pese a la negativa del All England Club a retransmitir los encuentros futbolísticos por pantallas gigantes y a la entrada de banderas, las ironías sobre el Mundial serán un ingrediente indiscutible.











