Lance Armstrong domina la fiesta del séptimo Tour

"Saint Etienne * EFE. El estadounidense Lance Armstrong no se despedirá del Tour ni del ciclismo sin ganar una etapa en la edición 2005 y cumplió su deseo al dar su última lección en la contrarreloj de Saint Etienne, de 55,5 kilómetros, en la que mostró su superioridad, una vez más, a sus principales rivales, el italiano Ivan Basso y el alemán Jan Ullrich, que le acompanarán en el podio final de París.

Era la firma de un campeón de los que se salen del firmamento del ciclismo mundial, posiblemente irrepetible. No se podía jubilar sin un triunfo de etapa. Y no falló. A sus 33 anos cosechó su victoria de etapa número 22, la que confirmó su paso al séptimo arte de la Grande Boucle, la carrera que le dio razón de ser a su existencia y su condición de ciclista cuando el cáncer le amenazó de muerte en 1998.

Armstrong entró en la meta de Saint Etienne apretando los dientes, rabioso, era su último esfuerzo. Ya no tendrá que sufrir más con los entrenamientos, alejado de sus hijos. Marcó un tiempo de una hora, 11 segundos y 46 décimas, a una media de 46.4 kilómetros/hora, una gran cifra teniendo en cuenta la dureza del recorrido.

El tejano dejó la segunda plaza a Jan Ullrich, a 23 segundos, la tercera le correspondió al kazako Alexander Vinokurov, a 1.17. En la cuarta posición se coló otro estadounidense, Bobby Julich, a 1.33, e Ivan Basso, que fue de más a menos se conformó con la quinta a 1.54. Todo muy claro, respecto a quién ha sido el amo y senor de la carrera.

El espanol Francisco Mancebo (Illes Balears) cumplió sobrado las expectativas, fue noveno a 2.51 y pasó a la cuarta plaza de la general final, aprovechando el hundimiento integral del danés Michael Rasmussen, ""el pollo"" rey de la montana que se cayó dos veces y sufrió tres averías. Tuvo la negra, como sus mecánicos, que tardaron un siglo en cambiarle la rueda trasera y cayó en picado como séptimo.

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