Landis se impone en los Alpes

"Morzine, Francia * EFE. El estadounidense Floyd Landis firmó una gesta a la antigua usanza al imponerse en solitario en la decimoséptima etapa del Tour, la última en los Alpes entre Saint Jean de Maurienne y Morzine, de 200 kilómetros, en la que saltó de la undécima plaza a la tercera de la general a sólo 30 segundos de Pereiro, que conservó el maillot amarillo con apuros.

De la monumental pájara en La Toussuire a una exhibición antológica en tan sólo 24 horas. Landis pasó del negro al blanco en una jornada inolvidable que le colocó en inmejorables condiciones para suceder a Armstrong siempre y cuando cumpla con los pronósticos en la contrarreloj del sábado que decidirá el podio final.

Landis, de 30 anos, ex alumno aventajado del gran Lance, anunció que no estaba muerto, que atacaría y que quería ganar una etapa. Dicho y hecho. Con 5 puertos por delante decidió asaltar la carrera ""a lo Bernard Hinault"" y tras 140 kms de inmensa y pletórica galopada por delante de los favoritos, se presentó en Morzine eufórico con un tiempo de 5h.23.36. Carlos Sastre (CSC), otra vez brillante, le siguió a 5.42 y el francés Moreau pasó a 5.58.

El batacazo a Pereiro (Illes Balears) ascendió a 7.08, el mismo que se llevó el alemán Kloden (T-Mobile), desfondados después de una eterna persecución. Cadel Evans se dejó 7.20 y Menchov 7.24. Otra revolución en la general en un Tour loco en el que la lógica hace mucho que dejó su sitio al disloque más absoluto. La carrera llegará con toda su emoción hasta el último asalto.

El sueno de Pereiro se convirtió en una pequena pesadilla. Tenía el Tour cerca, pero no contaba con la carta que tenía Landis guardada en la manga. Conservó el amarillo con sólo 12 segundos sobre Sastre, metido en la pelea, y 30 sobre Landis, que pasó de estar a 8.08 a ""empatar"" prácticamente con el líder. Kloden se alejó a 2.29, Evans a 3.08 y Menchov a 4.14.

No esperó mucho Landis para dar su maravilloso golpe de temperamento. En el ascenso al primer puerto, al Col des Saisies (1a, 15 kms), arrancó soltando un órdago fuerte y claro en la carretera que despedía fuego. Pero se armó de valor y mucha agua y salió dispuesto a comerse el mundo.

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