Llegó momento del adiós

Cincinnati * Agencias. Mike Brown, propietario de los Cincinnati Bengals, dice que se rehúsa a negociar al mariscal de campo Carson Palmer. Brown usualmente se mantiene firme a sus edictos. Así que sería sorpresivo que los Bengals modificaran su postura una vez que se llegue a un acuerdo sobre un nuevo contrato colectivo de trabajo.

Pero eso no significa que Cincinnati esté haciendo lo correcto. De hecho, los Bengals están manejando la situación mal, y no traspasar a Palmer será recordado como otra de las malas decisiones en la historia de una franquicia que no ha ganado un partido de playoffs en 20 años.

Palmer luce serio respecto a sus demandas de canje, y parece dispuesto a retirarse. Pero aun si vuelve Palmer, tener a un mariscal de campo infeliz no es una situación ideal para cualquier club.

Aquí hay siete razones por las que los Bengals están cometiendo un gran error al no traspasar a Palmer: 1. Su valor es alto. Varios equipos necesitados de un mariscal de campo amarían poder contar con Palmer bajo centro este año, y estarían dispuestos a pagar acordemente.

Cincinnati debe ser capaz de conseguir al menos una selección de segunda vuelta, y quizás una selección adicional por Palmer, lo que ayudaría a la franquicia y es mejor que tener a un jugador sentado en casa. Palmer tiene 31 años de edad y le restan solamente unos cuantos años productivos. Con cada año que transcurra, el valor de canje de Palmer irá en decremento.

Los Bengals han cometido este error antes con el receptor abierto Chad Ochocinco. Hace tres temporadas, pudieron haber negociado a Ochocinco a los Washington Redskins por una selección de primera ronda y una selección adicional que podría haberse convertido en otra de primera vuelta, basándose en la probable producción.

En lugar de eso, Brown se rehusó a acomodar a un infeliz Ochocinco y ahora el equipo está atorado con un receptor abierto veterano y su salario de 6 millones de dólares. Se espera que Cincinnati corte a Ochocinco este verano y reciban nada a cambio. Los Bengals se rehúsan a aprender de sus errores.

2. ¿Para qué retener a un mariscal de campo insatisfecho? La posición de mariscal de campo es la más importante en el juego. ¿Quieres a un líder cuyo corazón no esté invertido en el juego? Solamente los Bengals podrían responder esta clase de cuestionamiento.

Pese a que Palmer ha sido rígido en su postura de que no quiere nada que ver con Cincinnati, el club y el entrenador en jefe Marvin Lewis han dicho que le darían la bienvenida a Palmer con los brazos abiertos. Hasta jugadores de los Bengals como el corredor Cedric Benson y el liniero defensivo Tank Johnson han declarado que sería una mala idea tener a un infeliz Palmer al frente del equipo. Palmer está mentalmente acabado en Cincinnati y físicamente no ha trabajado lo necesario para estar a la par de sus compañeros. Si eligiera regresar, ocasionaría un circo mediático y eso sería perjudicial para la química del equipo.

3. Es tiempo de reconstruir. En noviembre pasado, dijimos que era momento de hacer explotar a los Bengals. La era Palmer-Ochocinco-Lewis concluyó su ciclo en Cincinnati, y la realidad es que la ventana se cerró y el trío jamás ganará un Super Bowl juntos. Actualmente, los tres siguen en la organización, aunque se espera que Ochocinco sea liberado.

Cincinnati ahora debe seguirá adelante sin Palmer. Los Bengals se fueron 4-12 el año pasado con Palmer. Cincinnati está reconstruyendo con jugadores más jóvenes y no será contendiente en el 2011, ya sea que Palmer retorne o no. Palmer también lo sabe, razón por la cual quiere emigrar. Si Palmer creyera que los Bengals son suficientemente buenos como para meterse a los playoffs y pelear por un Super Bowl, no hubiera vendido su casa y demandado un canje. En esta etapa de su carrera, Palmer no es lo suficientemente bueno como para llevar a un equipo al campeonato por sí solo, particularmente a un equipo joven como los Bengals, con tantos huecos. El draft de Cincinnati mostró que quieren reconstruir, pero los Bengals necesitan cortar lazos con Palmer para completar el proceso.

4. Los Bengals reclutaron a Andy Dalton. Si los Bengals no contaran con una opción viable en la posición, entendería la urgencia del equipo de retener a Palmer bajo contrato. Pero en abril gastaron una selección alta en Dalton, quien fue el objetivo codiciado por los Bengals en el Draft para reemplazar a Palmer. Cincinnati ya no está atrapado entre la espada (Jordan Palmer) y la pared (Dan LeFevour) en la posición de pasador.

Los Bengals cuentan con un novato confiado que podría ser la solución a largo plazo. Aun si regresa Palmer, estaría ayudando a preparar a Dalton para el futuro. ¿Por que no iniciar la era Dalton ahora para que reciba cuanta experiencia le sea posible?

5. Palmer está en declive. Tras puertas cerradas, la organización de los Bengals sabe que Palmer ha estado en un declive constante por varios años. Lesiones, la edad, y quizás una pérdida de confianza han hecho de Palmer una sombra de lo que solía ser. En sus mejores años (2005-07), Palmer era el pasador de bolsillo prototipo que se mantenía con presencia para lanzar, tomaba buenas decisiones y contaba con uno de los brazos más fuertes y precisos en la NFL.

Ahora Palmer toma muchas decisiones pobres (20 intercepciones en el 2010) y claramente ha perdido algo de potencia y precisión. El índice de pasador de Palmer ha caído desde 101.1 en el 2005 a 82.4 en el 2010, un resbalón de casi 20 puntos. Pero es más sencillo para equipos oponentes ver lo bueno en Palmer, porque aunque esté en declive, sigue siendo mejor que la mitad de los mariscales titulares en la liga.

6. Palmer cobraría 11.5 millones de dólares este año. Palmer, quien está bajo contrato hasta el 2014, cobraría el sueldo más alto del equipo este año: 11.5 millones de dólares. Al traspasar a Palmer, los Bengals se ahorran una tonelada de dinero y potencialmente ganarían algo de espacio bajo el tope salarial si éste se implementara bajo el nuevo contrato colectivo de trabajo. Cincinnati podría emplear ese dinero para ayudar en otras áreas del equipo. Quizás los Bengals podrían invertir parte de esos 11.5 millones para retener a Benson y al esquinero agente libre Johnathan Joseph. Cincinnati también podría perseguir a un agente libre de calidad para ayudar con la presión a los mariscales, o auxiliar en la línea ofensiva. Palmer ya no es un jugador de 11.5 millones de dólares. Por lo tanto, es un enigma el que los Bengals estén tan ansiosos de pagarle esa cantidad.

7. Los precedentes están sobrevalorados. Una de las razones principales por las que los Bengals no canjearán a Palmer es porque impone un mal precedente para otros jugadores infelices que podrían demandar su salida en el futuro. Esta clase de filosofía esta sobrevalorada, y nunca debe interponerse en el camino de una franquicia.

Si Palmer llora, patalea y quiere emigrar, y los Bengals pueden recibir buen valor a cambio, ¿qué importa? ¿Qué tiene de malo que ambas partes queden contentas? En lugar de eso, los Bengals parecen más enfocados en ganarle la batalla a Palmer, aún si perjudica al equipo en el largo plazo. El mejor modo de prevenir a los jugadores de querer emigrar es desarrollando una cultura ganadora.

El modo de hacer negocios de los Bengals en los últimos 20 años no ha funcionado, y es momento de intentar algo diferente. En lugar de asirse del pasado, Cincinnati debe dar un paso adelante y hacer lo que sea mejor para el éxito a largo plazo de la franquicia, canjeando a Palmer.