México * Agencias. Ana se levantó tranquila el sábado 3 de mayo de 2003. Sabía que era uno de los días más importantes de su vida y estaba decidida a disfrutarlo.
En 2002, esta espigada joven de Sonora se había convertido en campeona del mundo de los 400 metros y la máxima figura de la historia en el Atletismo de velocidad para México. Ese sábado iba a correr por primera vez ante sus compatriotas, en contra de la australiana Cathy Freeman, la mujer que en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 ganó el oro.
De pronto dijo que había pensado en el récord mundial de los 300 planos, vigente desde el 18 de agosto de 1984, cuando la británica Cathy Cook paró el cronómetro en 35 segundos y 43 centésimas. Si bien fue un comentario un poco en broma, era claro que pensaba en grande.
Su motivación no debía decaer. Sabía que era su noche. De pronto hubo un impresionante silencio, luego el disparo de salida y otra vez el escándalo. Desde los primeros metros ganó terreno. A los 270 metros, la reacción del público le indicó que el triunfo era suyo, pero en eso algo le vino a la mente: el récord mundial.
Estoy en mi país, me quieren ver ganar, ?vamos por la marca!, pensó Ana Gabriela, cerrando como si Ionela y Freeman estuvieran a medio metro de distancia. En eso se anunció el tiempo oficial: 35 segundos y 30 centésimas. Ana no lo creía: un nuevo récord mundial.











